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Asuntos Económicos y Financieros |
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LAS PEQUEÑAS EMPRESAS EN NUESTRA ECONOMÍA
La importancia del peso de las pequeñas empresas
en la economía de la UE
Introducción
Las pequeñas empresas representan un 99% del tejido empresarial europeo y el 53% de los puestos de trabajo (65 millones de trabajadores). Ésta realidad está en el origen del principio acuñado por la UE "pensar primero a pequeña escala" ("thinking small first") y de la Carta Europea de las pequeñas empresas. Este documento significa el reconocimiento político del papel de las pequeñas empresas y de sus necesidades en el seno de la economía europea e identifica diez áreas de actuación para la aplicación de medidas que respondan a dichas necesidades y permitan alcanzar los objetivos de Lisboa.
La Dirección General de Empresa de la Comisión Europea publica anualmente un Informe sobre la aplicación de la Carta. La segunda edición, de febrero de 2002, reconoce que se ha producido un avance indudable. Aunque los logros varían de un país a otro, nunca ha sido más barato y más fácil crear una empresa en el seno de la Comunidad, la mayoría de Estados han centrado su atención en mejorar el acceso de las pequeñas empresas al comercio electrónico, más de la mitad aplica evaluaciones de los efectos sobre las empresas de las nuevas legislaciones y trabaja para que haya una representación más sistemática de las pequeñas empresas a nivel nacional y comunitario.
La Estrategia de Lisboa
No obstante, algunos actores se cuestionan si la retórica de Lisboa (hacer de la economía europea la más dinámica y competitiva de aquí al año 2010) se está traduciendo en medidas y resultados concretos.
Para algunos, no se está salvando la brecha entre retórica y realidad: la metodología de Lisboa identifica demasiados objetivos y las discrepancias entre delegaciones crecen cuando se desciende al detalle en las iniciativas normativas. Por otro lado, se reivindica la aplicación de los retos a todos los sectores y no sólo a la sociedad de la información.
Por otro lado, también un entorno jurídico previsible y estable debe ser el objetivo más importante de cualquier política europea sobre Pymes y las asignaciones presupuestarias no son suficientes por si solas para crear un empresariado sano y dinámico. Otra de las prioridades debería ser adaptar las regulaciones comunitarias a las necesidades de las pequeñas empresas y en esta materia las iniciativas legislativas de la Comisión no cuentan, en muchas ocasiones, con informes de evaluación del impacto de las futuras medidas en la comunidad empresarial. Esta disciplina de evaluación previa tendría que aplicarse a Comisión, Consejo y Parlamento y podría establecerse incluso un organismo independiente de asesoría y evaluación, tomando como modelo, por ejemplo, el caso de Holanda.
Los servicios de apoyo a las empresas
El Informe de la Comisión sobre los servicios de apoyo a las empresas (6-2-2002), se realizó en el marco del Proyecto de Mejores Prácticas en la creación de servicios de apoyo a las empresas, enmarcado en el Programa Plurianual para la empresa y el espíritu emprendedor y en particular para Pymes (2001-2005). Tiene por objetivo identificar más claramente los pasos necesarios para alcanzar el apoyo de alto nivel a la pequeña empresa previsto en la Carta.
El Informe llega a un conjunto de conclusiones sobre estos servicios, entre ellas:
También se apuntó la necesidad de tomar en consideración a los prestadores privados de este tipo de servicios, dado que hasta ahora todas las medidas se han dirigido a los operadores públicos. Se da la paradoja de que, reconociendo que es más fácil que nunca crear una empresa, nunca ha sido tan difícil gestionarla y, en este punto, el apoyo del sector privado es fundamental, aunque las políticas deban buscar un equilibrio entre ambos tipos de proveedores.
Por otro lado, las empresas se cuestionan cómo aplicar las medidas de promoción de las nuevas tecnologías, del área de I+D y del capital riesgo a un 93% de empresas con menos de 10 empleados (la mayoría unipersonales o con sólo 2 empleados).
Los Viveros de Empresa
La UE está tratando de impulsar su utilización. De acuerdo con un Informe de la DG Empresa de febrero de 2002, existen cerca de 900 centros de este tipo en la Unión, donde desde los años 80 se apoya su creación, especialmente para el desarrollo de áreas deprimidas. Las mayores densidades se encuentran en Alemania (300), Francia y Reino Unido. En España se contabilizan un total de 38. Si bien hay muchos que son verdaderas instalaciones multi-uso, cada vez se organizan más en torno a sectores de negocio específicos (biotecnología, ingeniería, etcétera), ofrecen más servicios y se desarrollan en un entorno de alta tecnología e innovación.
El Informe identifica una serie de cuestiones clave:
Uno de los retos que se plantea para los viveros es el de la profesionalización de los servicios que ofrecen, lo que pasa por la definición clara de dichos servicios, la promoción de la calidad y la estandarización de los mismos y la evaluación de su impacto, en términos de creación de empleo y otros parámetros.
Conclusiones
El entorno regulatorio y la evaluación de su impacto son fundamentales, destacando el importante ahorro en recursos que se produciría de mejorarse el marco normativo vigente, teniendo en cuenta además la futura ampliación de la Unión.
Otra cuestión fundamental es la del acceso a financiación, apuntando que el 58% de las pequeñas empresas tienen en los bancos su primera fuente de financiación externa.
Las Pymes lanzan una serie de peticiones a la Comisión:
Por último, se pone de manifiesto la necesidad de diferenciar entre Pymes y micro-empresas y evitar las fórmulas generales, así como contabilizar en este grupo a filiales con pocos empleados, pero que forman parte de grandes empresas. En la misma línea, se recuerda que, a pesar de que muchas medidas parecen dirigirse sólo a pequeñas empresas tecnológicas, el grueso del micro-empresariado europeo es industrial.