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Segundo Foro
Europeo de Cohesión
Bruselas, 21 y 22 de mayo de 2001
Foro organizado por la Comisión Europea, que contó con la intervención de Nicole Fontaine, Presidenta del Parlamento Europeo, Romano Prodi, Presidente de la Comisión Europea y Jos Chabert, Presidente del Comité de las Regiones, entre otros. El Comisario de Política Regional, Michel Barnier, presentó los retos de la cohesión y el resto del Foro se articuló en torno a dos mesas redondas, relativas a la política actual de cohesión y a los efectos de la ampliación.
UNIDAD DE EUROPA, SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS, DIVERSIDAD DE LOS TERRITORIOS: EL SEGUNDO INFORME SOBRE COHESIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL1
El Informe plantea, en primer lugar, diez prioridades: 6 de ellas de dimensión territorial y 4 de dimensión social.
El Segundo Informe de Cohesión muestra que las regiones menos desarrolladas de la Unión Europea han podido reducir en gran parte la diferencia con respecto a las otras, aumentando el nivel de renta media por habitante de un 68 a un 79% en Grecia, España y Portugal. No obstante, todavía no han alcanzado la renta media de la UE.
De cara a una futura ampliación de la UE a 27 países, existirían tres grupos de Estados:
Se produciría, por tanto, un desplazamiento del centro de gravedad a los países del Este. Sin embargo, afirmó el Comisario Barnier, no se puede desatender a las regiones europeas que actualmente se benefician de ayudas estructurales. Para ello, hay que dotar de medios a la política de cohesión, manejándose como umbral mínimo presupuestario el 0,45% del PIB comunitario2. Es a partir de esta cifra que se puede comenzar el debate, pero en ningún caso se debe revisar a la baja.
MESA REDONDA: UNA POLÍTICA REGIONAL A PRUEBA DE ACONTECIMIENTOS
El Sr. Amato, Presidente del Consejo de Ministros italiano, definió la ampliación como una oportunidad histórica de reintegrar en Europa países que se vieron forzados a abandonarla. La política de cohesión sigue y seguirá siendo necesaria, aunque será preciso revisarla con la adhesión de los nuevos Estados. No se trata de modificaciones nuevas, sino de cuestiones que actualmente ya se están tratando, como más subsidiariedad, mayor transparencia y descentralización. En este sentido, se ha empezado a hablar de nuevos criterios, de modificar y diferenciar los umbrales de los antiguos y los nuevos Estados, del método de cálculo del nivel económico del país, etc.
El Sr. Montoro, Ministro de Hacienda español, acogió muy positivamente el Informe de Cohesión, afirmando la necesidad de la política regional y de cohesión para el desarrollo equilibrado de las regiones europeas. Sin un grado de cohesión suficiente no es posible un proyecto común europeo. Por eso la política de solidaridad no es una política complementaria o que interese sólo a los Estados receptores, sino que es un instrumento integrador que aumenta las oportunidades de todos los Estados miembros y no sólo de las regiones más desfavorecidas, por ejemplo en cuanto a las exportaciones3, el crecimiento económico y el aumento del presupuesto comunitario.
Aunque la política de cohesión por si misma no es suficiente, sino que precisa del mercado interior y de la apertura de mercados, su contribución es significativa. El memorándum presentado por España aboga y apoya el proceso de ampliación, y que éste se realice en los plazos previstos, aunque constata la influencia que la ampliación tendrá en la política de cohesión y defiende que este hecho sea reconocido.
El ministro de Desarrollo regional checo, el Sr. Lachnit, por su parte, se opuso a la opción de dos umbrales diferentes para la participación en los Fondos, no pueden establecerse dos sistemas y dos categorías de Estados miembros, aunque reconoció sus dudas igualmente sobre el sistema actual del PIB. Con respecto a la situación de la República Checa, Praga supera el PIB medio comunitario, pero todavía subsisten muchas diferencias regionales. El Segundo Informe indica claramente que el país se mantiene dentro de los índices medios y, por tanto, su entrada en la UE no supondría una carga.
El Banco Europeo de Inversiones (BEI), que tiene por objeto reforzar la cohesión económica y social de la UE, dedica por ello la mayoría de sus programas a apoyar acciones en las regiones menos desarrolladas. Actualmente los préstamos del BEI suponen 500 millardos de euros. El Sr. Maystadt, su Presidente, destacó que la acción del BEI no tiene sentido si no se inscribe dentro de la política de cohesión, por lo que hay que coordinar la actividad del BEI con la de la Comisión, combinando, por ejemplo, los préstamos del BEI con la cofinanciación de la Comisión y adaptando los instrumentos financieros. Por otro lado, las áreas tradicionales de actuación han sido la energía y el transporte, pero habría que potenciar también el sector del medio ambiente, la ordenación urbana y la educación. El desarrollo del espacio comunitario requiere que se matenga un mínimo de centralización y de coordinación. Hay que descentralizar y delegar al máximo, pero sin olvidar la coordinación y el mantenimiento de la SDEC (esquema de desarrollo del espacio comunitario, acordado por el consejo de Ministros de Gestión del Territorio de la UE en Postdam, 1999).
El Sr. Häupl, representante de Viena y los intereses de las ciudades, señaló el consenso que existe para que las nuevas prioridades de la política de cohesión se establezcan donde se vaya a producir un mayor valor añadido, pero hay disensión acerca de cómo medir ese valor añadido. El Informe de Cohesión establece unos requisitos para la política de cohesión que pueden ser ese instrumento de medición. Por otro lado, en relación con la política urbana se le dio a ésta un impulso en 1998 (Conferencia de Viena), pero a partir de entonces ha habido un estancamiento. En la propuesta del VI Programa de Acción Medioambiental no hay un apartado específico dedicado a la política urbana. La Comisión debería dedicar más medios a los temas exclusivamente urbanos y establecer mecanismos para que la posición de las áreas urbanas sea tenida en cuenta a la hora de la toma de decisiones.
Durante el debate se manifestó la oposición de los países candidatos a la creación de dos categorías de Estados y de dos estatus en una futura Unión ampliada. Por otro lado, también se insistió en la necesidad de que las regiones actualmente menos favorecidas sigan recibiendo ayudas tras la ampliación. La Comisión confirmó que está buscando una solución equitativa para todos para el 2003-2004, de modo que se evite la salida de millones de ciudadanos europeos del Objetivo 1.
EL PROCESO DE AMPLIACIÓN
La cuestión de los Fondos Estructurales juega un papel fundamental de cara a la futura ampliación, tal y como ha ocurrido en todas las ampliaciones de la UE, con la diferencia de que en esta ocasión se produce de una forma mucho más acusada. No se debe imponer un proceso que suponga un coste adicional o una dificultad para el desarrollo de los países candidatos, pero ello no depende sólo de la cuestión de los Fondos.
El acuerdo tomado en Berlín en 1999 sobre la Agenda 2000 fijó el presupuesto hasta el 2006 y estableció que, en relación a la ampliación, sólo se podría modificar por unanimidad y con tiempo suficiente, por lo que los candidatos no deben inquietarse respecto a esta cuestión. Hasta el 2006 sería previsible que los países candidatos sean progresivamente incorporados a las políticas estructurales y posteriormente deberá llevarse a cabo una reestructuración (Fondos Estructurales más 3 instrumentos de preadhesión4, actualmente) teniendo en cuenta sus avances. Así, en el proceso post-Niza, habrá que tener en cuenta los principios de subsidiariedad y solidaridad. En una Unión ampliada, las disparidades regionales van a aumentar, ya que la renta per cápita de los nuevos países es mucho menor y habrá, por ello, regiones que se tratarán como ricas cuando en realidad no lo son. Todo ello, no obstante, va a ser tenido en cuenta y tratado en el momento oportuno. Por otro lado, en el proceso de preadhesión se exige mucho de los países candidatos, por lo que, en aplicación del principio de solidaridad se debe apoyar a estas economías más débiles.
MESA REDONDA: UNA POLÍTICA DE COHESIÓN EN LA PERSPECTIVA DE LA AMPLIACIÓN
La Comisaria de empleo y asuntos sociales, Sra. Diamantopoulou, subrayó la necesidad de elaborar prioridades claras y objetivos concretos para la futura política de cohesión, promoviendo un desarrollo adecuado y sostenible y reflejando los nuevos datos económicos, las políticas de género, etc. Los objetivos de la cohesión en relación con el empleo y los asuntos sociales son: más y mejores empleos, la nueva economía y la sociedad del conocimiento, la exclusión social, la igualdad de oportunidades, etc. Por otro lado, en los países candidatos las modificaciones que han debido hacerse en las políticas internas han erosionado los modelos sociales, por lo que habrá que tomar medidas adecuadas en este sentido.
Polonia ha realizado importantes reformas en los últimos 12 años, reorganizando las regiones, dotándolas de un gobierno democrático y de competencias, afirmó el Sr. Buzec, Primer Ministro de Polonia. La cohesión será aún más necesaria tras la ampliación, ya que las disparidades entre regiones van a aumentar. Sin embargo el presupuesto comunitario no ha aumentado. Las actuales regiones Objetivo 1, por ello, van a tener problemas, ya que la situación real de sus ciudadanos no va a cambiar, pero se verán desplazadas ante la entrada de nuevas regiones más pobres, ya que la media va a descender. Polonia comprende este problema y aboga por una solución, de modo que el tratamiento de los nuevos Estados y los antiguos sea el mismo.
Desde el Parlamento Europeo se evidencia que son necesarios más medios financieros a la vez que se insiste en la necesidad de aumentar la eficacia de los países candidatos, insistiendo en la evaluación y el benchmarking. El sector privado debe colaborar también activamente. El PE está preocupado igualmente por la cuestión de la mejora estadística, que no real, de las actuales regiones de la UE, cuando se incorporen las de los países candidatos, lo que hace reforzar su tesis de la necesidad del aumento de recursos.
En cuanto al Comité de las Regiones, ya emitió un Dictamen acerca de la Política Regional en febrero de 2001, donde se manifiesta con respecto a lagunas de las cuestiones planteadas en el Informe de Cohesión. Para el futuro, habría que tener en cuenta tres reglas de juego: fortalecer a los más débiles, no debilitar a los fuertes y potenciar la unión de todos en redes transeuropeas que aúnen intereses.
En el debate se manifestó también la necesidad de modificar la actual nomenclatura de los NUTS5, ya que ni el actual sistema, que data de los años 70, ni el propuesto en la propuesta de Reglamento de la Comisión6 reflejan la realidad de la UE. A modo de ejemplo, Bruselas capital, que cuenta con 900.000 habitantes, es NUT 1, pero la región más grande de España, Castilla León, debe unirse con Castilla-La Mancha y Extremadura para crear el NUT 1 Centro, representando un total de 5 millones de habitantes.
Por otro lado, se subrayó la necesidad de incrementar la política regional, ya que, aunque el euro supone una gran victoria para la UE, resta instrumentos utilizados por los países más débiles (inflación, política monetaria) y el efecto se verá en 4 ó 5 años.
CONCLUSIONES
Con la ampliación, las regiones tienen una mayor necesidad de políticas de cohesión. La cohesión no beneficia sólo a las regiones que receptoras, sino al conjunto de la Unión. Además, la política agrícola y de desarrollo sostenible, junto con la política de transporte y otras, deben contribuir más a la cohesión. En cuanto a la cuestión financiera, el 0,45% PIB debe ser la cifra a partir de la cuál debatir, pero en todo caso, las cantidades fijadas en Berlín no pueden ser modificadas.
La UE precisa de políticas de cohesión dirigidas a: regiones muy poco desarrolladas (principalmente de los países candidatos). El techo actual del 4% del PIB nacional en cuanto a las transferencias de Fondos Estructurales y de Cohesión se mantendrá, ya que se tiene que conciliar la necesidad de ayudas con la capacidad financiera, administrativa y económica de los nuevos países, que tendrán que mejorar su gestión y su sistema de descentralización. Regiones de los 15 actuales Estados miembros que no han alcanzado la convergencia real. Habrá que buscar una solución equitativa para ellas. Otras regiones, en relación con el futuro del Objetivo 2, que se está debatiendo actualmente y en relación a la cuestión de la política urbana.
Por último, las regiones demandan más partenariado: mayor descentralización Estados-regiones, más subsidiariedad y más simplicidad, junto con una mayor cooperación transfronteriza fundada en la proximidad territorial.