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LA CARTA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA UE

 

INTRODUCCIÓN

La Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea constituye el acervo europeo común en materia de Derechos Fundamentales, y recoge en un único texto el conjunto de los derechos civiles, políticos, económicos y sociales de los ciudadanos europeos y de todas las personas que viven en el territorio de la Unión.

La Carta no otorga derechos nuevos a los ciudadanos europeos, todos los derechos consignados en ella proceden de Convenciones, Tratados o de la jurisprudencia comunitaria, aunque algunos son nuevos en el sentido de que responden a inquietudes resultado de la evolución de la ciencia y la sociedad, como pueden ser las nuevas tecnologías o la biotecnología (bioética, protección de datos).

Así pues, la razón de elaborar un nuevo texto sobre derechos fundamentales se apoya no en la necesidad de añadir nuevos derechos, sino en hacer más visibles los ya reconocidos y recopilar los derivados de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea en la materia. Por otro lado, se trataba igualmente de incorporar, junto a los derechos civiles y políticos tradicionales, los derechos sociales y económicos, en un texto único, lo cuál no se había dado todavía en ningún acuerdo internacional o europeo.

La Carta supone, además, un paso adelante en la nueva fase de integración, que tiene una vocación decididamente política. Supone un instrumento fundamental de legitimidad política y moral, expresando la esencia misma de las sociedades democráticas europeas.

CONTEXTO

La Carta de Derechos Fundamentales, proclamada por el Consejo, el Parlamento Europeo y la Comisión durante la Cumbre Europea de Niza (diciembre 2000), se enmarca pues en un contexto más amplio, constituido por la larga tradición de la Unión Europea en materia de protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales y por la política en materia de justicia y asuntos de interior.

En este sentido, cabe destacar los artículos 6, 7, 46 y 49 del Tratado de la UE, como básicos para la salvaguarda de los derechos fundamentales.

El artículo 6 (antiguo artículo F) afirma que la Unión se basa en los principios de libertad, democracia, respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales y el Estado de Derecho, principios que son comunes a los Estados miembros, y remite explícitamente al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, del Consejo de Europa (1950) y a las tradiciones constitucionales comunes a los Estados miembros como principios generales del Derecho comunitario.

Por otro lado, el art. 7 permitiría suspender algunos de los derechos que el Tratado otorga a los Estados miembros si alguno de ellos cometiera una violación grave y persistente de los derechos fundamentales. El art. 46 otorga al Tribunal de Justicia la competencia de velar por que las instituciones comunitarias respeten estos derechos fundamentales y por último el art. 49 supone la condición, para ser un país candidato a entrar en la UE, del respeto de los derechos fundamentales.

ORIGEN DE LA CARTA

Basándose en este marco jurídico ya establecido y vinculante, los Jefes de Estado y de Gobierno acordaron, en el Consejo Europeo de Colonia (3 y 4 de junio de 1999), la necesidad de establecer una Carta de derechos fundamentales con el fin de poner de manifiesto la importancia sobresaliente y el alcance de los mismos ante los ciudadanos de la Unión. De esta manera, otorgó a un órgano ad hoc denominado Convención el mandato de redactar un proyecto.

La composición de la Convención fue la siguiente:

Miembros de la Convención:

Observadores:

Además, se invitó a dar opinión:

ESTRUCTURA Y CONTENIDO DE LA CARTA

Los Derechos Fundamentales de esta Carta se recogen en 54 artículos, agrupados en siete grandes Capítulos:

Estos Derechos se basan esencialmente en los derechos y libertades fundamentales reconocidos en el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos, las tradiciones constitucionales de los Estados miembros de la Unión Europea, la Carta Social Europea del Consejo de Europa y la Carta Comunitaria de los Derechos Sociales Fundamentales de los Trabajadores, así como en otros Convenios internacionales a los que se han adherido la Unión Europea o sus Estados miembros.

En el Preámbulo se subraya que la Unión Europea está fundada sobre los valores de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad, así como en los principios de la democracia y el Estado de Derecho. También se reconoce el derecho a la diversidad de culturas y tradiciones de los pueblos y a la identidad nacional de los Estados miembros.

CARACTERÍSTICAS DE LA CARTA

Como principales innovaciones de esta Carta, con respecto a textos anteriores, se puede destacar:

PERSPECTIVAS FUTURAS

La Convención presentó el proyecto final de Carta el 2 de octubre de 2000, lo que permitió al Consejo Europeo debatir el texto en la Cumbre Informal de Biarritz, los días 13 y 14 de octubre de 2000, donde emitió su dictamen favorable. El 7 de diciembre de 2000, durante el Consejo Europeo de Niza, las tres instituciones (Comisión, Consejo y Parlamento Europeo) proclamaron la Carta de los Derechos Fundamentales, pero no se introdujo ninguna referencia en el Tratado a su valor vinculante.

En cuanto al futuro de la Carta y su validez jurídica, la Convención encargada de redactarla realizó sus trabajos "como si el resultado debiera incorporarse a los Tratados". Esta fórmula permitía dejar abiertas las dos posibilidades: que fuese un texto jurídicamente vinculante e insertado en los Tratados, o que se tratase de una declaración política solemne.

Finalmente se optó por dejar abierta la cuestión y discutirla durante el proceso de debate sobre el futuro de Europa, que está teniendo lugar en estos momentos. El proceso de debate sobre la reforma de la UE, de cara a la ampliación, desembocará en una nueva Conferencia Intergubernamental (CIG), que se celebrará previsiblemente en 2004. La Convención encargada de preparar el documento de estudio y las propuestas de reforma, deberá también examinar el valor vinculante o no de la Carta de Derechos Fundamentales.

Hasta el momento, tanto la Comisión Europea, como el Parlamento Europeo, el Comité Económico y Social y el Comité de las Regiones han tomado partido por una Carta vinculante, incorporada a los Tratados. Por su parte, los representantes de la sociedad civil en las diversas audiencias organizadas por la convención se inclinaron también por una Carta integrada en los Tratados.

Del mismo modo, parece lógico pensar que el Tribunal de Justicia, que ya ha inspirado su jurisprudencia en otros textos sobre derechos fundamentales, se pueda inspirar ahora en la Carta, con lo que ésta resultaría vinculante a través de su interpretación por el Tribunal como principios generales del Derecho Comunitario.

Si, finalmente, se decidiera incorporar la Carta a los Tratados, existían diversas modalidades técnicas para esta incorporación:

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