Todo el pueblo constituye un ejemplo de la arquitectura típica serrana: calles estrechas y adoquinadas, casas bajas de piedra, madera e incluso
adobe; bodegas con tinajas, huertos para consumo propio. La arquitectura agropecuaria tiene su fiel reflejo en este pueblo cuyos
edificios están yuxtapuestos entre sí.
Muchos tienen corral y forman manzanas cerradas.