|
Canal de Cabarrús Accesos: Patones de Abajo dista 62 kilómetros de la capital y tiene
rápido acceso por la carretera de Burgos (N-I), la N-320 hasta Torrelaguna y la M-102. Un
kilómetro y medio más allá de Patones de abajo, por la misma carretera, se halla el
puente sobre el Jarama, donde empieza la marcha. Si no dispone de coche, puede iniciarse
el paseo en el pueblo, donde llegan los autobuses de Continental Auto (telf. 91 314 57
55), con salida de la plaza de Castilla. Descripción de la ruta Ignoramos si Francisco Cabarrús posó alguna vez para su coetáneo y tocayo de
Fuendetodos, pero nada nos cuesta imaginarlo retratado a la manera goyesca, sentado en el
pretil del puente de la Cañada, sobre el canal que hoy lleva su nombre, con un libro de
Rousseau en la diestra, su hijita Teresa -la futura Mme Taillen- de la otra mano y una
lontananza de álamos velada por el añublo del Jarama y la humarada de las chimeneas de
la Casa de Oficios. Cabarrús perteneció a esa hornada de consejeros áulicos, forjada al calor del
despotismo ilustrado de Carlos III, que bregó para liberar a un país aherrojado por una
administración anárquica y mostrenca, un clero con resabios inquisitoriales, una
enseñanza trivial y un agro en el que, parafraseando a Raymond Carr, un romano del siglo
de Augusto hubiérase sentido como en su casa. En 1782, frisando Cabarrús en los 30
años, nació a propuesta suya el Banco de San Carlos, del que fue director; y, tres años
más tarde, la Compañía de Comercio de Filipinas. Desempeño varias misiones
diplomáticas durante el reinado de Carlos IV, quien le otorgó el título de conde
antepuesto a su apellido. Su amistad con Jovellanos, Floridablanca y Argüelles no se
disuadió de mantenerse fiel al ideal racionalista encarnado por Napoleón y ser ministro
de Hacienda bajo el efímero cetro del hermano José I, "El Intruso". Ha de
saberse que nació en Bayona ( Francia) en 1752. Murió en Sevilla en 1810. Consecuente también con las ideas que él y sus colegas ilustrados habían postulado
repetidamente en la Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid -allí presentó
Jovellanos su Informe de la Ley Agraria-, Cabarrús puso en marcha un generoso sistema de
riego en la vega del Jarama, que no sólo favorecía a sus vastas propiedades, sino a las
de muchos labrantines de Patones, Torremocha y Torrelaguna. Un sistema del que nos han
llegado, en diverso estado de ruina, un trecho de acequia, cinco acueductos, media docena
de puentes, diez casillas de guardas y una Casa de Oficios -núcleo de la hacienda condal-
no ha mucho restaurada. Para seguir el rastro a este ilustre canal -que al principio tomaba sus aguas
directamente del Lozoya en la zona del Pontón de la Oliva y, desde la construcción del
canal viejo de Isabel II, hacia 1850, mediante una tubería que baja del sifón de las
Cuevas - vamos a acercarnos en coche desde Patones de abajo hasta el puente sobre el
Jarama que hay a un kilómetro y medio del pueblo, en el desvío de Uceda. Retrocediendo a
pie por el arcén, enseguida veremos a mano izquierda las hileras de chopos que flanquean
la acequia y el camino que va bordeándola por su margen derecha -al otro lado, unos
cuadritos de hortalizas mantiene vivo el espíritu del regadío-, hasta rebasar, a dos
kilómetros escasos del inicio, un acueducto y la casa del guarda de la Cerrada, que hoy
es una más de las que integran el barrio homónimo de Patones de abajo Poco más adelante, el cauce desaparece -lo hizo hace más de un siglo, arrollado por
los secanos-, pero su prolongación teórica puede seguirse por un camino vecinal
asfaltado que surge allí mismo y que muere en la carretera de Torremocha a Uceda, junto a
la que yacen las ruinas de la casa del puente de la Fábrica, con placas que conmemoran la
larga vida del canal de Cabarrús (1797-1880). Continuando de frente por una pista de tierra, toparemos con dos puentes más -el de la
Cañada y otro-, antes de avistar, como a dos horas del principio, la grande, cuadrada,
neoclásica Casa de Oficios. Medio kilómetro antes de la Casa de Oficios se alza sobre un cerro a la vera del
camino la casilla de Valdeperote, ésta perteneciente al canal viejo de Isabel II, cuya
plataforma nos permitirá regresar al punto de partida contemplando desde una mayor altura
la vega que durante décadas regó con su linfa ilustrada el de Cabarrús. Aunque a la
vista de tanto cereal, se vea que no sirvió para nada. |