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Por los Cerros de Torrelaguna y Redueña

En la localidad de Torrelaguna, atravesamos el casco urbano y desde el centro tomamos la M-131 que conecta con El Berrueco. Cuando ya se llevan cinco kilómetros, estacionamos el automóvil a la altura del km 6,800, a los lados de una pista forestal que parte a la derecha.

La citada pista atraviesa un bosque de tipo mediterráneo donde dominan las encinas, jaras, romeros así como el alcornoque. Según se avanza apreciamos el relieve de la Sierra de la Cabrera, donde el camino nos conduce hacia el alto del Cerro Dehesa Vieja (970). Observamos enebros que forman parte de estos encinares, a un lado vemos afloramiento pizarroso, ésta describe una curva cerrada hacia la izquierda, punto en el cual debemos abandonar este camino para tomar una ancha senda que parte a la derecha y desciende, en pocos metros, hasta la carretera.

La ruta la continuamos al otro lado del asfalto, desde donde parte un nuevo camino que nos dirige entre arbustos hasta una Almenara del Caler, en construcción del C.Y.II; desde aquí vemos el valle que recorre el Arroyo de San Vicente: el Cerro Las Cuchilleras (912), destacan sus afiladas cuchillas de contorno curvo. Asombrados por tal capricho de la Naturaleza, retornamos hasta la caseta en ruinas para incorporarnos a la senda que sale desde la parte de atras de la construcción. Justo en un pequeño dique descendemos por la ladera; nos queda pues el Cerro Cuchilleras enfrente y por detrás, la Sierra de La Cabrera. La vegetación que nos rodea sigue siendo arbustivo, destacando los romeros y las retamas, siendo más escasas las jaras, encinas y pequeños enebros. La senda ofrece en algunos tramos varias alternativas que acaban por volver a la ruta principal. Por momentos, el suelo pasa de ser pizarroso a margoso y viceversa. La senda cruza el Arroyo de San Vicente rodeado de una chopera, permitiendonos ir hacia el soto ( extremar precauciones en verano, pues hemos de pasar junto a un colmenar). La vegetación de la ribera es muy variada: olmos, sauces, zarzas, juncos, espinos albares, carrizos, etc.

Salimos a otra pista en la que debemos tomar la variante de la izquierda . En los alrededores podemos ver pequeñas huertas. La senda se transforma en pista, pasando por pequeños olivares, alcanzamos una bifurcación, tomamos el ramal izquierdo que se dirige hacia el arroyo. Salimos a otra pista de la que debemos tomar la variante de la izquierda; de este modo queda a la derecha el tramo final del Arroyo del Alfrecho o del Molino, del que percibimos el rumor de sus aguas y un discreto bosque en galería. Cruzamos un puente. Pasamos una serie de viviendas, por lo cual hay tramos de pista asfaltados. En una curva a la izquierda se muestra una pista que sale hacia el lado contrario y que debemos olvidar, para de inmediato, cruzar con una gran conducción de agua y así salimos a la carretera M-124. Tomamos una pista atravesando una cancela metálica; queda a la vista la conducción del C.Y.II. Durante un buen trecho de desarrollo sinuoso nos enfrentamos a rampas considerables, hasta situarnos a una cota superior a los 850 m. Ahora queda a la izquierda la campiña de de Redueña, donde descubrimos la belleza en la geometría de los campos roturados y en el colorido que proporcionan las rojizas arcillas y los verdes sembrados, junto con los tomillos, algún olvidado olivo y el foráneo alianto. Según avanzamos, dejamos a un lado un repetidor de radio y , a continuación, la Estación de Aforo Esparteras (C.Y.II). Pasamos cerca del Alto del Chifladero (923m); a partir del cual el sustrato rocoso cambia y encontramos grandes cantos rodados. La pista llanea y se inclina sucesivamente.

Llegamos al pueblo entre espesos enebros y grandes ejemplares de cornicabra, divisando ya la Iglesia de San Pedro Advíncula. No tardamos en salir a la carretera M-911, por la descendemos al casco urbano, entrando a Redueña por la c/Mayor que desemboca junto a la iglesia. Llegando al Cementerio desaparece el asfalto y continua el camino por la campiña eligiendo el ramal izquierdo. Avanzamos sobre una pista que forma parte del tradicional Camino de El Berrueco. Frente a nosotros queda la conducción del C.Y.II. que remonta la ladera de la derecha, mostrándonos así el cerro por el que debemos continuar la excursión y que se encuentra coronado por la Atalaya de Arrebatacapas. La última parte de la pista, próxima al límite municipal entre Redueña y Torrelaguna, se vuelve más sinuosa. Nos dirigimos hacia un puente por encima del Arroyo de San Vicente. Comenzamos a ascender entre sotobosque de tipo mediterráneo salpicado de quejigos, hasta llegar a una cancela metálica que impide el paso a las instalaciones de una Estación de Tratamiento de Aguas Potables. Rodeando la alambrada llegamos de nuevo a la pista, tomando como referencia visual la Atalaya de Arrebatacapas, nos dirigimos hacia ella ladera arriba. Seguimos la pista sobre un camino de extracto calizo y margoso; pasamos un hito kilométrico y después de caminar unos metros llegamos a una curva a la izquierda desde la que parte a la derecha un camino que nos resulta ya familiar llegando a través de Cerro Dehesa Vieja para llegar en un cuarto de hora al punto de partida.

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