Deontología, ¿UNA REALIDAD?

Los adjetivos nunca me han gustado, en el caso que voy a tratar no solo no me gusta, sino que, supone una desvirtuación del concepto principal.

Función Pública, (como garantía de independencia, servicio y profesionalidad para la persona que accede a ella, así como para el desarrollo del Órgano al que se adscribe, por contar con personal profesionalmente preparado, con capacidad demostrada mediante los sistemas de acceso a la misma y con la objetividad requerida en cuanto a su intervención pública), viene a desdibujarse con el "famoso adjetivo": LOCAL

Función Pública Local, ¿supone el acceso a una de las ramas, por cierto, más vivas y actualizadas de la Administración Pública; o por el contrario, el estar sujeto a un régimen de funcionariado más próximo al de "cesantías", de épocas pasadas, que a la regulación Constitucional del art. 103?.

Evitando cualquier inclusión en el campo de la polémica en cuanto al ámbito legislativo que regula la Función Pública Local, y en concreto a los funcionarios con habilitación nacional -campo que dejo a los legisladores, que para eso están-, me centraré en el desarrollo profesional desde los propios interesados. El corporativismo, -empleado en otras esferas profesionales, incluso excesivamente-, en nuestro campo, por su absoluta falta, nos ha llevado a los funcionarios de habilitación nacional a un aislamiento, que no solo produce enfrentamientos, falta de fuerza para las reivindicaciones de carácter profesional, ... sino que, además, plantea una falta de unidad de criterios en el hacer cotidiano y en el comportamiento profesional. ¡Cuantas veces nos hemos encontrado con la obligación de ser fedatarios públicos de actuaciones políticas que aún entrando en la esfera del Derecho positivo quedan bastante alejadas de los Principios Generales del Derecho!.

No lo estoy planteando desde un punto de vista particular en donde pueden entrar valoraciones morales subjetivas, estoy hablando de una realidad cotidiana que enfrenta "el deber hacer con el hay que hacer".

La solución, -si la hay-, ¿entraría por la base de crear unos criterios uniformes de actuación profesional, más amplios y desarrollados de los que la Ley nos señala, y que consensuados por los interesados, supusieran unas pautas de conducta generales para todos, que aisladamente, muchas veces, es difícil de defender?. Me estoy refiriendo a la elaboración de un Código Deontológico, desde nosotros y para nosotros, -los Funcionarios de Habilitación Nacional-, sin olvidar, obviamente, la consulta, colaboración y consenso con otras Instituciones y Poderes.

Supondría el reforzamiento de una postura colectiva, objetiva y profesional para la realización de la actividad funcionarial. Sin llegar a abusos de "corporativismo", antes mencionados y a posturas "decimonónicas", ¿porqué los Funcionarios de Habilitación Nacional no podemos alcanzar el respaldo entre nosotros y frente a los demás, que alcanzan otros colectivos tanto de funcionarios como de profesionales liberales como médicos, abogados, arquitectos,...?

La solución, mañana pero a lo mejor, ¡ ya estoy jubilado!.

 

Volver

Dirección General de Cooperación con la Administración Local
Consejería de Presidencia e Interior
Plaza de Pontejos, 1
28012 MADRID
Última actualización:
septiembre 2007