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PERSONAJES ILUSTRES DEL CALLEJERO
MADRILEÑO La calle Rafael de Riego nace en la calle Méndez Álvaro a la altura de la Estación de Tren de Atocha, justo a la salida del Tren de Alta Velocidad (AVE), finalizando en la calle del Ferrocarril, en el espacio ocupado por la estación de Renfe de Cercanías "Delicias". II.- RESEÑA HISTÓRICA El Trienio Liberal: Desde 1820 hasta 1823. El pronunciamiento de Riego surgió entre los oficiales de las tropas destinadas a luchar contra la sublevación americana, debido a la existencia de un gran malestar en el ejército a finales de 1819, por la exclusión de los liberales del gobierno, unido a ello estaría la filiación de Riego a la masonería, que contribuyó a su posterior éxito. La conspiración resultó comprometida debido a que el general O'Donnell, detuvo a los más caracterizados jefes, sin lograr por ello desarticularla. Este cuerpo de ejército estaba acampado en diversas localidades de Andalucía, con centro en Cádiz, sublevándose el 1 de enero de 1820 el teniente coronel Rafael del Riego, que mandaba el batallón de Asturias, para proclamar en Cabezas de San Juan (Sevilla) la Constitución de Cádiz, procediendo al restablecimiento de las autoridades constitucionales. Riego alcanzaría una gran fama, siendo considerado la cabeza de la revolución, aún cuando lo cierto era que por su grado militar el coronel Quiroga era superior, pero Quiroga inició el movimiento con un día de retraso y fracasó en el asalto a Cádiz, mientras que Riego fue el primero en actuar, teniendo éxito en el reducido ámbito de Cabezas de San Juan. Se dio una situación inverosímil: los revolucionarios y las tropas gubernamentales eluden todo encuentro, en medio de la indiferencia de la población civil, que no toma partido por ninguno de los dos bandos. Riego, comprendiendo que la falta de acción conducirá al ahogo del movimiento revolucionario, inicia un recorrido por Andalucía, proclamando la Constitución por todas las poblaciones que encuentra; al final, cuando ya consideraba todo perdido y el levantamiento estaba disgregándose, se dio un movimiento revolucionario en la Coruña y de allí al resto de Galicia, que se extendió a la totalidad del país. Ante estos acontecimientos, el monarca, en marzo, envió al conde de la Bisbal para intentar detener a Riego, pero aquel se sublevó el 4 de marzo; el 7 de marzo se conoció la noticia en Madrid, provocando manifestaciones civiles ante el Palacio Real; enviando el monarca al general Ballesteros para reprimirlas, ante su negativa, el 8 de marzo se vio obligado a jurar la Constitución. El 9 de marzo se nombró una Junta Provisional Gubernativa que se autoproclamó soberana en toda España, asumiendo el poder hasta la siguiente convocatoria de Cortes y formación de gobierno. La primera restauración fernandina acaba el 10 de marzo, con la publicación del famoso manifiesto fernandino, del que a continuación extraemos su final: Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional. La radicalización del conflicto, producida en 1814, entre absolutistas y liberales, determinó que el triunfo de un partido implicara la destrucción del otro o su salida del sistema político a la clandestinidad. La apertura de las Cortes tuvo lugar el 9 de julio de 1820. Con las Cortes de 1820 se inicia el régimen monárquico parlamentario previsto en la Constitución. Los liberales intentarán poner en marcha una serie de reformas políticas, encontrándose con varios obstáculos: con el propio rey; con su propia división interna en moderados y exaltados; y con los absolutistas, que desde marzo de 1820 llevarán a cabo una serie de conjuraciones reaccionarias. La primera legislatura de Cortes iba a durar desde el 9 de julio hasta el 9 de noviembre de 1820. El triunfo de los doceañistas hizo que las primeras Cortes del Trienio siguieran con las reformas inacabadas en la anterior etapa liberal: liquidar el dominio que ejercían socialmente los estamentos privilegiados; y, finalmente, completar la nueva organización administrativa con la promulgación del código penal y de una nueva división territorial del país. La primera crisis política se produce en diciembre de 1820, al pretender forzar la dimisión del marqués de las Amarillas, el rey se enfrentó al ejecutivo y a las Cortes, provocando una crisis de gobierno, cuyo punto álgido fue el enfrentamiento entre el rey y las cortes en marzo de 1821. Se suceden los gabinetes "moderados" de Bardají, del marqués de Santa Cruz, y de Martínez de la Rosa, que intentarán llevar a cabo una acción de gobierno en varios frentes: restablecer la legalidad constitucional; controlar la radicalización de los "exaltados", de las Sociedades Patrióticas y del movimiento popular; y controlar a las partidas realistas reaccionarias. La necesidad de encauzar una revolución ordenada produjo un ensayo político llevado a cabo desde diciembre de 1821 a julio de 1822. En este intento se pretendía gobernar conforme a la relación de fuerzas del país, con un moderantismo que conjugue lo liberal con el sustrato socioeconómico de la nación. Este intento caerá victima de las tensiones externas, condenando al fracaso al liberalismo por romper las posibilidades de armonizar una expansión política práctica; y abriendo las puertas a la intervención internacional propiciada por el Congreso de Verona. Una fecha clave en el Trienio Liberal es la contrarrevolución del 7 de julio de 1822, en la que la guardia real se rebela desde el Pardo realizando un asalto contra la corte, siendo rechazada por la milicia nacional. Esta fecha separa los gobiernos moderados de los exaltados, ya que provocó la caída de los primeros, dando paso el 6 de agosto de 1822 al gabinete de Evaristo San Miguel. Los exaltados se encargaron de atacar a las partidas realistas, no vacilando en utilizar todos los medios para liquidar la resistencia armada; para los absolutistas, el fracaso del 7 de julio les obligó a recurrir a la invasión extranjera. El 15 de agosto de 1822, el absolutismo forma la llamada Regencia de Urgel, con el marqués de Mataflorida y el barón de Eroles. La política tributaria, agravada con los problemas agrarios del Trienio, empujaron a amplios sectores campesinos hacia la actividad contrarrevolucionaria. Sin embargo, los gobiernos exaltados fueron desarticulando el entramado realista, logrando que la Regencia de Seo de Urgel tuviera que refugiarse en Francia, debido a la campaña de Mina, que arrasó Castellfullit, logrando en 1823 tomar Urgel. Quedaba de manifiesto que era necesaria la intervención extranjera para poder restablecer a Fernando VII en sus aspiraciones de monarca absolutista. El pronunciamiento de Riego y la restauración liberal habían influido en Portugal, Nápoles y Piamonte, sorprendiendo a las potencias absolutistas. Por ello, viéndose "agredido", el zar de Rusia solicitó a las restantes potencias que estudiaran los medios de combatir la revolución española. Por ello, en octubre de 1820, en Troppau, las potencias absolutistas habían afirmado su derecho a intervenir en aquellos Estados en los que se hubiera alterado el considerado régimen legítimo. En octubre de 1822 se reúne el Congreso de Verona, en el que los soberanos de la Santa Alianza deciden la intervención francesa en España; un ejército francés de ciento treinta y dos mil hombres (los cien mil hijos de San Luis), mandados por el duque de Angulema, atravesó la frontera, el 7 de abril de 1823, siendo precedido por partidas absolutistas (el ejército de la Fe). Estas tropas contaron con el apoyo del clero y de los realistas, su marcha supuso un paseo militar desde los Pirineos hasta Andalucía, ya que fue un fracaso el intento del gobierno liberal de provocar un nuevo levantamiento nacional contra los franceses. Las Cortes, llevando consigo al rey, se retiraron primero a Sevilla y, posteriormente a Cádiz, con la esperanza de resistir frente al invasor. La huida comenzó el 20 de marzo; el 23 de abril reanudaban las Cortes sus sesiones en Sevilla, pero el país se perdía, traicionado por los militares y los políticos. El 11 de junio las Cortes quieren seguir huyendo a Cádiz. Ante la resistencia del monarca a acompañarles, le declaran en situación de delirio momentáneo y proceden al nombramiento de una Regencia, reanudando sus sesiones en Cádiz el 15 de junio, con muchos diputados ausentes. En la noche del 30 al 31 de agosto las tropas francesas asaltaron y tomaron el fuerte del Trocadero. Las Cortes tuvieron que negociar con su prisionero, devolviendo la soberanía a Fernando VII, quien dio un decreto generoso de perdón y olvido, "un olvido general, completo y absoluto de todo lo pasado, sin excepción alguna"; sin embargo, al día siguiente, 1 de octubre de 1823, ya en libertad, dio otro decreto de signo contrario, con el que se inicia una vuelta a la represión política y a la restauración del absolutismo, significando de facto un retorno a la situación existente en marzo de 1820. Riego, representante máximo del revolucionarismo, será ahorcado el 7 de noviembre de 1823 en la Plaza de la Cebada de Madrid. III.- BIOGRAFÍA
NACIMIENTO: 9/4/1784 TUÑA, CANGAS DEL NARCEA (ASTURIAS) DEFUNCIÓN : 7/11/1823 MADRID MILITAR Y POLÍTICO
Nació en el seno de una familia noble, aunque de poca fortuna. Su padre, D. Eugenio Antonio del Riego Núñez, fue un tiempo administrador general de Correos y siempre literato distinguido. Riego estudia en la Universidad de Oviedo y luego se traslada a Madrid, en el año 1807, para ingresar en la Compañía de Guardias de Corps. Al iniciarse la Guerra de la Independencia lucha contra los franceses. En abril de 1808 Murat le mandó prisionero a El Escorial, pero se escapó; iniciando una fuga camino de Asturias, en donde su padre había sido nombrado miembro de la Junta Suprema del Principado. En Villalpando (León) fue de nuevo apresado, esta vez por los patriotas, que le creyeron espía afrancesado. Resuelto el equívoco, pudo llegar a Asturias, siendo nombrado capitán en la división del general Acevedo. El 10 de noviembre de 1808 tomó parte en la batalla de Espinosa de los Monteros, en la que murió el general Quirós, siendo herido Acevedo. Por salvarle, Riego fue de nuevo hecho prisionero el 13 de noviembre, siendo llevado a Francia. Viaja por Inglaterra y Alemania, regresando a España en 1814 y se reincorpora al ejército con el grado de teniente coronel, desembarcando en La Coruña a tiempo de jurar la Constitución ante el general Lacy. Riego, será destinado a mandar el batallón de Asturias, acantonado en Cabezas de San Juan; en Cádiz se estaban concentrando las tropas con destino al continente americano en un ambiente de claro descontento. En estas circunstancias llegan a Cádiz, Alcalá Galiano y Mendizábal. Los oficiales que regresan de América traen la opinión generalizada de que un regreso a la Constitución de 1812 suavizaría las relaciones con los criollos. En conversaciones secretas mantenidas entre Mendizábal y Riego, este último le promete proclamar la Constitución. El 1 de enero de 1820 se subleva en Cabezas de San Juan para proclamar la Constitución de 1812. Los sublevados pasan a Arcos de la Frontera, detienen al general en jefe de las fuerzas expedicionarias, conde de Calderón, se adueñan del arsenal de la Carraca (Cádiz), sin poder hacerlo de esta capital; marchan a Algeciras, Málaga, y Córdoba, pero los soldados de la columna revolucionaria empiezan a desertar. Se da una curiosa situación; los dos bandos evitaban el enfrentamiento, en medio de la indiferencia de la población que no tomó partido por ninguna de las dos facciones. Cuando el levantamiento estaba disgregándose en Andalucía, sucedió un movimiento revolucionario en Galicia que se extendió al resto del país. Esto se vio plasmado en la capital del reino cuando, el 7 de marzo de 1820, el Palacio Real fue rodeado por la multitud y el general Ballesteros se niega a usar las armas para dispersarla. Ante ello, Fernando VII se vio obligado, el 10 de marzo, a publicar el famoso "Manifiesto del Rey a la Nación Española", que concluía diciendo textualmente: Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional. El recientemente constituido Gobierno progresista, nombra a Riego Mariscal de Campo. Después de estar a las ordenes del general Quiroga en un cuerpo militar de observación, como segundo jefe, es nombrado capitán general de Galicia, puesto que no llegó a ocupar, pues fue repentinamente destituido con motivo de su visita a Madrid (agosto-septiembre de 1820), acusado falsamente de republicanismo. Es repuesto nuevamente, debido a los vaivenes de la política, en noviembre de 1820, siendo nombrado capitán general de Aragón, incorporándose a su puesto en Zaragoza el 8 de enero de 1821. El 18 de julio de 1821 se casó en Zaragoza, por poderes, con su sobrina María Teresa del Riego y Bustillos, llamada familiarmente La Puchurra. Tras el complot republicano de Cugnet de Montarlet, se le vuelve a destituir de su cargo el 4 de septiembre de 1821, por supuestas connivencias republicanas, y destinado de cuartel a Lérida y después a Castelló de Farfaña, pero su popularidad es enorme y se pasea su retrato por las calles madrileñas. En el mismo año 1821 Asturias le había elegido diputado a Cortes. En las elecciones a Cortes de marzo de 1822, el voto popular le trae del destierro ocupando la presidencia de las mismas bajo un gobierno dominado por los liberales exaltados, que condujeron a los moderados a la oposición. La intervención personal de Riego, debido a su popularidad, logró contener a las masas en la conjuración realista del 7 de julio de 1822. En octubre-diciembre de 1822, en el Congreso de Verona, los soberanos de la Santa Alianza (Prusia, Austria y Rusia) confiaron a Francia la tarea de sofocar el movimiento revolucionario en España. En consecuencia, un ejército francés conocido como "los cien mil hijos de San Luis" atravesó la frontera por Bidasoa al mando del duque de Angulema (7 de abril de 1823), precedido por partidas absolutistas (el ejército de la fe). Riego, como general en jefe del tercer ejército de operaciones, hará frente a los franceses. El reconocimiento de la Regencia de Madrid por el general Ballesteros, motiva el intento de Riego para que continúe en el mando; pero Ballesteros le traiciona. Con escasas fuerzas que le siguen, marcha a Jaén. Es hecho prisionero por los absolutistas en un cortijo del pueblo de Anquillas (15 de septiembre de 1823). Trasladado a Madrid y juzgado por haber votado en las cortes la deposición temporal de Fernando VII, fue condenado a muerte como reo de alta traición y lesa majestad y ejecutado en la plaza de la Cebada, de Madrid, el 7 de noviembre de 1823, entre los insultos y el escarnio de la multitud que antes le había aclamado. Bibliografía
FUENTE: RUIZ CORTÉS, F., y SÁNCHEZ COBOS, F., Diccionario Biográfico de Personajes Históricos del siglo XIX español, Rubiños 1860, S.A., Madrid, 1998. Elaborado por FRANCISCO RUIZ CORTÉS. HistoriadorDirección General de Cooperación con la Administración Local Última actualización: septiembre 2007 |