PERSONAJES ILUSTRES DEL CALLEJERO MADRILEÑO

EL "GUERRILLERO": JUAN MARTÍN EL EMPECINADO

I.- UBICACIÓN GEOGRÁFICA

La calle Juan Martín El Empecinado nace en la calle de Méndez Álvaro y finaliza en la calle Bustamante. Se trata de una calle de tamaño muy pequeño, poco acorde con la importancia y significación histórica de nuestro ilustre personaje, que se haya enclavada en una antigua zona industrial dominada por las fábricas de Cervezas "El Aguila", Isolux, y Standard Eléctrica; y que en la actualidad está cambiando su configuración primitiva, siendo invadida por nuevas promociones inmobiliarias de uso residencial, en las que predomina la forma de manzana cerrada con patio interior.

II.- RESEÑA HISTÓRICA

Con el Tratado de Fontainebleau de 27 de octubre de 1807, el ejército francés tenía el derecho de tránsito hacia Portugal; en El Escorial se había producido la detención de Fernando VII por un intento de golpe. Napoleón utilizando esto como excusa, introdujo sus tropas en España, teniendo como objetivo final la ocupación militar de la Península; tomó los enclaves militares más importantes: Pamplona, Utrera, Burgos,... produciendo con ello la alarma en el gobierno, aunque este no tuvo capacidad de respuesta. El 19 de marzo de 1808 se produce el motín de Aranjuez, declarando rey a Fernando VII. Ese mismo mes, Fernando entra en Madrid, con Murat como jefe militar francés.

La ocupación provocará descontentos entre la población, cuyo punto álgido es el estallido de mayo de 1808. Fernando VII necesita el respaldo de Napoleón a su corona, y los partidarios de su padre pretenden lo mismo. El emperador actuará como arbitro, reuniendo en Bayona a la familia real. Ante el vacío de poder en la Península, las instituciones no son capaces de articular la vida pública, explicando con ello que la reacción sea una guerra revolucionaria ya que se hace al margen de las instituciones, siendo un esfuerzo "de abajo hacia arriba", que da un carácter de guerra política, trastocando la estructura interna del país.

En el plano militar, la revuelta de Madrid trajo consigo una fuerte represión francesa, que provocará el levantamiento general de la Península. El 25 de mayo se crea la Junta de Asturias, que será la suma de las autoridades antiguas y de las nuevas. El 2 de junio la rebelión es completa, surgiendo Juntas de carácter local o provincial que pretenden canalizar la resistencia contra los franceses.

La Guerra de la Independencia es una guerra de carácter nacional, o sea, será la nación española en su globalidad la que luche contra las fuerzas francesas invasoras. Estas fuerzas se pueden dividir en tres grupos: el ejército, que actúa en campo abierto, según las costumbres militares de la época, débil y desorganizado; la denominada guerrilla o movimiento revolucionario, mediante el que el pueblo español atacó de manera sorpresiva a los destacamentos franceses, aunque llegará a tener una organización compleja y muy similar a la del ejército regular; y la ciudad, que participará en la guerra a través del sitio.

Desde la segunda fase de la guerra, el esquema militar se quiebra, transformándose en buena medida en una guerra popular, que facilitó la aparición de la guerrilla en diciembre de 1808.

La guerrilla tuvo una actuación desconcertante para el ejército francés, aunque su papel se limitó al auxilio de las fuerzas regulares y nunca plantear batalla en campo abierto a las tropas francesas. Sus jefes se extrajeron de una variada escala social, desde clérigos a campesinos. Las derrotas que sufrió el ejército español entre 1808 y 1809 facilitó la proliferación de estas partidas, que serán tratadas con excesiva dureza por parte de los franceses, al no considerar al guerrillero como combatiente. Para luchar contra esta represión, tanto las Cortes de Cádiz como las Juntas anteriores trataron de dar un carácter legal a este movimiento popular, publicando el primer Reglamento de Cuadrillas el 28 de diciembre de 1808, y en Cataluña un Reglamento de Somatenes. El 19 de abril de 1809 se publicará la Instrucción para el Corso Terrestre, que tendrá un carácter nacional. La última disposición que aparecerá sobre las guerrillas será el Reglamento para las partidas de guerrilla en 1812. Los franceses en ningún momento reconocerán estas disposiciones, pretendiendo desprestigiar a los guerrilleros, tratándolos como delincuentes comunes; creando, a iniciativa del afrancesado Francisco de Amorós, una especie de gendarmería nacional contra la guerrilla.

El éxito obtenido por la guerrilla se basó en un perfecto conocimiento del terreno, en el apoyo activo de la población, y en la facilidad de dispersión en los casos de retirada, que permitía su perfecto camuflaje. Entre los numerosos jefes guerrilleros, podemos destacar a El Empecinado, el cura merino, Mina, Porlier, etc.

III.- BIOGRAFÍA

El EmpecinadoMARTÍN DIEZ, JUAN ("EL EMPECINADO")

NACIMIENTO: 1775 CASTRILLO DE DUERO (VALLADOLID)

DEFUNCIÓN : 1825 NAVA DE ROA (BURGOS)

GUERRILLERO

Hijo de labradores acomodados. Nacido en Castrillo de Duero, Juan Martín deberá su sobrenombre al arroyo Botijas que riega el valle donde se encuentra asentado su pueblo; este arroyuelo está caracterizado por sus lodos negruzcos o "pecinas" lo que provoca que a los habitantes se les conociera en la comarca como "empecinados".

Según D. Salustiano Olózaga, la palabra "empecinado" llegó a ser sinónimo de patriota y liberal, y ser llamado así constituía el mayor elogio. Juan Martín Díez no sólo aceptó el sobrenombre, sino que por Real Orden de 1814 se le concedió su uso en todos los documentos oficiales.

Ingresó en el ejército, luchando contra los franceses durante la República entre los años 1793 y 1795. Terminada la guerra vuelve a su pueblo. Retorna a la lucha durante la campaña del Rosellón, regresando a España para casarse en Burgos con Catalina de la Fuente.

La figura de Juan Martín, podemos encontrarla inmersa en el campo de la leyenda gracias a la visión romántica de un inglés, Federico Hardman, quien nos narra las primeras correrías del "Empecinado", las cuales se iniciarían sobre el mes de abril de 1808, cuando se decide a interceptar correos, detener convoyes y aprisionar soldados.

Un relato más documentado nos narra el apresamiento de un correo francés en Honrubia (Segovia), con anterioridad a los sucesos del 2 de mayo, siendo este el punto de partida de las acciones guerrilleras de Juan Martín.

Juan Martín, en esta primera época, aumentará paulatinamente su partida, convirtiéndose en el ídolo de Castilla; cobrará cada vez más importancia en cuanto que su partida alterará la principal vía de comunicación del ejército francés, que discurre entre Irún, Vitoria, Burgos, Aranda de Duero y Madrid.

El Empecinado combatió en Cabezón y Medina de Rioseco (Valladolid), lugar que sería el prólogo del fracaso del ejército español en su lucha contra los franceses en los primeros momentos de la guerra. En ambas batallas, el general De la Cuesta dio muestras de gran ineficacia, acrecentadas por sus diferencias con el general Joaquín Blake, permitiendo el triunfo de las tropas francesas a cuyo mando estaba el mariscal Bessières.

El general De la Cuesta encarcelará a "El Empecinado" a consecuencia de un altercado provocado por el apresamiento, por este último, de una dama francesa, pariente del mariscal Moncey, y que contraviniendo las ordenes no entregó al citado general, sino que por el contrario la hospedó en su casa suscitando con ello las envidias de las autoridades locales, debido a que se había quebrantado la disciplina interna entre el subordinado, Juan Martín, y su superior militar. Por este motivo ingresa en prisión en la ciudad de Burgo de Osma (Soria), aun cuando logrará escapar de la misma en el momento en que las tropas francesas entraban en esa ciudad.

El Empecinado contó con una partida disciplinada, a diferencia de otras, debido entre otras causas, a que estableció una paga diaria a todo el que tomase las armas en socorro de la patria.

La guerra de la Independencia va a caracterizarse por la crudeza de sus acciones y por los hechos sangrientos que la salpican.

Juan Martín, como patriota de la época, demostrará en sus escritos al general francés Hugo, el odio por el invasor declarando guerra eterna a Napoleón y a sus viles esclavos que le siguen. La dureza de las acciones bélicas la encontramos reflejada en la venganza de las tropas imperiales, que procedieron al apresamiento de su madre, amenazándole con su fusilamiento sino se entregaba; El Empecinado replicó con la amenaza del fusilamiento de los prisioneros que tenía en su poder y con la posterior ejecución de todos aquellos que cayeran en sus manos; ante ello los franceses se apresuraron a liberarla.

El carisma de la figura del Empecinado, provocaba la sublevación de los pueblos que atravesaba. Su partida, cada vez más numerosa, se unificará en el ejército anglohispano, dentro del cual se significará por las acciones de información y mantenimiento de las comunicaciones durante la campaña de Soult hacia Talavera; asimismo realizó operaciones de auxilio y distracción del enemigo.

La Junta Central le nombró capitán de caballería en abril de 1809, debido a sus victorias bélicas; este nombramiento le obligó a trasladarse de la Cuenca del Duero hacia Guadalajara. En septiembre de 1809 actuará en Sigüenza.

La Regencia de Cádiz, en septiembre del año siguiente, le ascenderá a Brigadier por sus hazañas. Desde este momento, Madrid, Guadalajara y Cuenca, fundamentalmente, serán el marco principal de sus hazañas. El 19 de septiembre, cumpliendo ordenes del general Blake, pasará a Aragón y Valencia, apoderándose de Calatayud y sitiando las guarniciones de la Almunia y Daroca. La campaña de Aragón pasará a la historia con el título de Campaña del Empecinado.

El éxito conseguido en su campaña aragonesa, le hizo atreverse a concebir la idea de sorprender al rey José durante su descanso en la Casa de Campo, teniendo la corte que llamar al general Hugo para contrarrestarlo.

En abril de 1813 el mariscal Soult, intenta apresarlo en las inmediaciones de Madrid; un mes después, el 22 de mayo, El Empecinado, defenderá el sitio de la ciudad de Alcalá de Henares.

Los años 1812 y 1813, van a tener un especial significado para El Empecinado, que llega a caracterizarse como el guerrillero más carismático por su ímpetu y la dificultad de su apresamiento.

El 16 de agosto de 1812 tiene lugar la toma de la ciudad de Guadalajara, a la que había sometido previamente a un fuerte cerco; el general francés Preux se negó a capitular ante El Empecinado, frente a esta aptitud, Wellington, advertirá a los franceses de que manteniendo esa negativa serían pasados a cuchillo.

El Empecinado fue respetado y querido por los generales españoles y en especial por el general inglés Wellington, e incluso por los generales que le combatieron, tales como Suchet, Belliart y Hugo.

El ejército del Empecinado llegó a estar compuesto por unos 5.000 hombres, lo que le permitió que, al igual que Mina, pudiera enfrentarse al ejército francés en campo abierto.

El 13 de febrero de 1815 presentó a Fernando VII una exposición en la que pedía la convocatoria de Cortes y el restablecimiento de la Constitución de 1812, sin distinción de ideologías políticas. El escrito le costó el destierro a Valladolid; pero, El Empecinado continuó confiando en el rey, a diferencia de otros personajes, como Mina y Porlier. Sin embargo, el rey cometió la torpeza de ofrecerle un millón de reales y el título de conde por abandonar sus ideas liberales y abrazar al absolutismo. El Empecinado habría contestado al mensajero con aquella frase que recuerda Olózaga:

Diga usted al rey que si no quería la constitución, que no la hubiera jurado; que el Empecinado la juró y jamás cometerá la infamia de faltar a sus juramentos.

El 1 de enero de 1820 Riego se subleva en Cabezas de San Juan, triunfando de nuevo las ideas liberales. El Empecinado será nombrado segundo cabo (segundo del capitán general), apareciendo el 16 de abril de 1820 en Valladolid para inaugurar la placa de la constitución en la Plaza Mayor.

También será nombrado gobernador militar de Zamora, sirviendo fielmente al Gobierno liberal y persiguiendo a las tropas absolutistas que contra ella se alzaron, como pudo comprobar Jerónimo Merino, que hubo de retirarse derrotado por El Empecinado.

La marcha de las partidas realistas de Merino, que preceden en Castilla al avance de los cien mil hijos de San Luis del duque de Angulema, produce la huida de los gobernantes de Valladolid el 25 de abril de 1823. Únicamente El Empecinado, permanecerá en la ciudad hasta el último momento, emprendiendo retirada hacia Simancas, prolongándose entre combates hasta Extremadura, donde capitula para huir finalmente a Portugal.

El alcalde de Roa, don Gregorio González Arranz, profanó el correo de los presos liberales de Roa, detectando una carta en la que se anunciaba el retorno a España de J. Martín, completando esta información con el aviso del alcalde de Cuéllar (Segovia) de que Juan Martín Díez estaba acampado en los alrededores de este pueblo.

Los voluntarios realistas le apresaron mientras dormía en Olmos de Peñafiel (Valladolid) el 21 de noviembre de 1823. Le trasladaron a Nava de Roa (Burgos) y allí le entregaron a Gregorio González.

Hasta su muerte, El Empecinado fue exhibido en la plaza de Roa, expuesto en una jaula a las afrentas del populacho. El corregidor Domingo Fuentenebro, enemigo declarado de El Empecinado, fue nombrado comisionado regio para la elaboración de la causa seguida contra el prisionero, concluyendo sus acusaciones el 20 de abril de 1825 y entregándoselas personalmente al rey, quién aprobó de inmediato la sentencia que condenaba a El Empecinado a la horca en la plaza de Roa, siendo ejecutado el 20 de agosto de 1825.

Bibliografía

  • ARTOLA, MIGUEL "La Guerra de Guerrillas" en Revista de Occidente, enero 1964, pág. 16, Madrid, 1964.

  • GÓMEZ DE ARTECHE, JOSÉ Juan Martín el Empecinado y los guerrilleros, Madrid, 1886.

  • HARDMAN, FEDERICO El Empecinado visto por un inglés, Madrid, 1973.

  • LAZO, SEBASTIÁN Memorias del Alcalde de Roa, D. Gregorio González Arranz (1788-1840), Madrid, 1935.

  • MARTÍN DIEZ, JUAN "EL EMPECINADO" Exposición a S.M. entregada por el mismo en propia mano el 13 de febrero de 1815, Madrid, 1820.

  • MARTÍNEZ, MATEO El Empecinado, Colección Vallisoletanos, Valladolid, 1983.

  • OLÓZAGA, SALUSTIANO Estudios sobre elocuencia, política, jurisprudencia, historia y moral, Madrid, 1864.

  • PÉREZ GALDÓS, BENITO Episodios Nacionales. Juan Martín El Empecinado, Madrid, 1981.

  • TORENO, CONDE DE Historia del levantamiento, guerra y revolución en España, Madrid, 1847.

  • VILAR, PIERRE Hidalgos, amotinados y guerrilleros, Barcelona, 1982.

FUENTE:

RUIZ CORTÉS, F., y SÁNCHEZ COBOS, F., Diccionario Biográfico de Personajes Históricos del Siglo XIX Español, Rubiños-1860 S.A., Madrid, 1998.

Elaborado por FRANCISCO RUIZ CORTÉS
Historiador

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Última actualización: noviembre 2008