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PERSONAJES ILUSTRES DEL CALLEJERO
MADRILEÑO
I.- UBICACIÓN GEOGRÁFICA La calle Antonio Maura nace en la Plaza de la Lealtad, que es una pequeña plaza situada al lado de la Plaza de Cánovas del Castillo, donde se haya situada la famosa fuente de Neptuno, finalizando en la calle de Alfonso XII, que se ocupa de acotar el inmenso vergel que supone el Parque del Buen Retiro, auténtico pulmón verde de la capital, al cual se puede acceder por la denominada Puerta de España. Así, este insigne personaje, del que se ha llegado a decir que es uno de los responsables de la génesis de la derecha española contemporánea, se encuentra rodeado en el callejero madrileño por dos insignes personalidades: el monarca y el político artífices de la "restauración", que supuso un período de paz y de alternancia política no conocidos hasta entonces. II.- RESEÑA HISTÓRICA Al finalizar el siglo se mantuvo el turno pacífico de partidos, personalizado en Sagasta y Cánovas; pero, este largo proceso histórico se va deteriorando al ser partidos muy presidencialistas, que dependían significativamente de la personalidad de sus líderes, provocando la descomposición de ambos partidos en una serie de disidencias personalistas: En el partido liberal, pese al liderazgo de Sagasta, surgen personajes como Gamazo, López Domínguez y Martos, que fragmentan y debilitan al partido, logrando su desorganización. En cuanto a los conservadores, destacan las disidencias de los reformistas de López Domínguez, y la de Silvela, que creó la Unión Conservadora. El asesinato de Cánovas por Angiolillo, el 8 de agosto de 1897, trajo consigo que las diversas facciones se agruparan en torno a Silvela. Los republicanos de Ruiz Zorrilla actuaron por medio de pronunciamientos, como el del general Villacampa en septiembre de 1886, pero fueron fácilmente reprimidos. Tras el asesinato de Cánovas, pasamos a un gobierno puente presidido interinamente por el general Azcárraga, que había sido ministro de la Guerra en el último gabinete, y conserva el cargo en propiedad a partir del 21 de agosto de 1897, manteniendo a todos los ministros del gobierno anterior. Pero, a pesar de la pérdida de su creador, el sistema de turnos cíclicos sigue funcionando: Gabinete Sagasta de 4 de octubre de 1897, Gabinete Silvela de 4 de marzo de 1899, Gabinete Azcárraga de 23 de octubre de 1900, y Gabinete Sagasta de 6 de marzo de 1901, durante el que se produce la llegada del nuevo reinado, el 17 de mayo de 1902, con la llegada de la mayoría de edad de Alfonso XIII. Los sustitutos de Cánovas y Sagasta serán Antonio Maura y José Canalejas, pero ninguno de ellos tendrá capacidad de otorgar consistencia y uniformidad a las corrientes conservadoras y liberales, que terminarán disgregándose en facciones políticas personalistas. La España de inicios del siglo XX sufrirá el choque entre lo que Ortega y Gasset denominó "la España real", poco organizadora y convulsa, frente a la "España oficial", caracterizada por su decadencia y carencia de respuesta ante la problemática social y económica. En enero de 1907 los gobiernos liberales quedaron sin respuestas políticas, retornando el poder a los conservadores, cuyo líder era Antonio Maura. En este año se inició el llamado gobierno largo, que abarcará desde enero de 1907 hasta octubre de 1909. Este gobierno intentará el proyecto conocido como revolución desde arriba que se apoyará en tres pilares: aperturismo internacional, que combatirá el proteccionismo económico; la reconstrucción de la flota española; y una profunda reforma de la Administración, intentando erradicar el caciquismo. Este proyecto no podrá triunfar por los acontecimientos de 1909, cuyo punto álgido se encuentra en la Semana Trágica de Barcelona, que es el movimiento de agitación que estalla en Barcelona en la última semana de julio de 1909 contra la movilización de soldados que iban destinados a la guerra de Marruecos. La evolución de este conflicto fue complicado, los dirigentes obreros ejercieron un escaso control sobre las masas, desatándose una furia contra los símbolos religiosos de inusitada dureza, que se resolverá con una represión inmediata y dura llevada a cabo por el ministro Juan de la Cierva, que incluso llegará a clausurar las Casas del Pueblo, y las escuelas laicas, originando un profundo malestar que traerá consigo el posterior hundimiento del gobierno de Maura, entrando su figura política en declive desde ese momento. Los enemigos del líder conservador, Antonio Maura, aprovecharon para atacarle, así como a su Ministro de la Gobernación. Se desataría la famosa campaña bajo el lema "¡Maura no!"; esta oposición se dirige más hacia la persona de Maura, que hacia el partido que dirigía. En octubre de 1909 el rey consideró que la posición de su primer ministro se había visto debilitada, por lo que para preservar la imagen de la monarquía, optará por entregar el poder al Partido Liberal; esta debilidad se vio acrecentada por la presión de un sector del propio partido conservador, que no era afín a su líder. El 21 de octubre se hace cargo del gobierno el liberal Segismundo Moret, que logrará anunciar a la nación el final de la guerra del Rif el 28 de noviembre. Tres meses más tarde fue sustituido por José Canalejas, que inició una labor de gobierno, desde febrero de 1909 hasta noviembre de 1912, que va a ser catalogada como muy atrevida por los liberales, y poco revolucionaria para los intereses proletarios. III.- BIOGRAFÍA
Originario de una familia de la pequeña burguesía dedicada al negocio de los curtidos de pieles. Huérfano de padre a la edad de 13 años, cursó estudios de bachillerato en el Instituto de Palma de Mallorca, y en 1868 se trasladó a Madrid para cursar estudios de Derecho. Empezó a ejercer la abogacía en el bufete de Germán Gamazo, que llegó a ser ministro de Fomento durante el Gabinete Sagasta de 1883, quien le iniciaría en la vida política en las filas del Partido Liberal. Casado en 1878 con Constancia Gamazo, hermana de Germán, en 1881 consiguió su primera acta de diputado por Mallorca durante el primer gabinete liberal de la Restauración, presidido por Sagasta; y, parlamentario y orador brillante, además de consolidar su fama de abogado, en 1868 fue elegido vicepresidente del Congreso. En este período ataca la política librecambista de López Puigcerver, ministro de Hacienda del Gabinete Sagasta, que acabó por caer en 1890. Sagasta decidió en el verano de 1890 atraer a los disidentes, llamando al poder en 1892 a Gamazo y Maura, que ocuparon respectivamente las carteras de Hacienda y de Ultramar. Como ministro de Ultramar, en 1892 presentó un proyecto de ley autonomista para Cuba que suscitó tanta oposición que se vio forzado a renunciar a su cargo, solidarizándose Gamazo, que abandonó su cartera de Hacienda. Volvería, sin embargo, a participar en un gabinete Sagasta en 1895, hasta que la insurrección cubana provocó la caída de los liberales. Durante el período conservador, Maura siguió pidiendo en las Cortes la implantación de una serie de reformas que constituirían el programa de su vida política: participación de los ciudadanos en las tareas públicas por medio del sufragio, reforma de la administración provincial y municipal, saneamiento de los usos políticos, incremento de la marina y presencia activa de España en Marruecos. En 1898, en plena crisis, tras la pérdida de las islas, pronunció su famoso discurso sobre la Revolución desde arriba:
Era la formulación de su ideario político, un proyecto de lucha contra el caciquismo mediante el saneamiento de las prácticas políticas, la participación de los ciudadanos en el quehacer público por el sufragio no amañado, y la reforma de la Administración provincial. En plena revisión del desastre del 98, Maura y los seguidores de Gamazo estaban cada vez más lejos de los presupuestos del Partido Liberal y, en noviembre de 1902, tras un pacto con Silvela, pasaron a engrosar las filas del Partido Conservador. Ministro de Gobernación con Silvela en diciembre de 1902, cuando este último abandonó la escena política en 1903, fue aclamado, en una sesión del Congreso de octubre de 1903, para sucederle en la jefatura del partido. El 5 de diciembre de ese mismo año formaría su primer gobierno al suceder a Fernández Villaverde en la presidencia. Pero Maura no lo iba a tener fácil ni en el partido ni en el gobierno. En el partido, por su rivalidad con Fernández Villaverde y la desconfianza que suscitaba en amplios sectores que consideraban a Dato con mejores derechos para el liderazgo conservador. En el gobierno, porque sus proyectos de reforma lesionaban intereses clave del sistema político de la Restauración. En diciembre de 1904, disconforme con el rey por el nombramiento de el general Polavieja como jefe del Estado Mayor Central, presentó la dimisión, siendo sustituido por Azcárraga. Durante la etapa liberal, Maura ejerció la jefatura de la oposición de Su Majestad; le asistían no solo los elementos adscritos al partido conservador (totalmente cohesionado), sino también grupos sociales de procedencia diversa. El 25 de enero de 1907 presidió el denominado Gobierno largo, llamado así porque fue el de más dilatada vida, dentro de la normalidad constitucional del reinado de Alfonso XIII, que finalizaría bruscamente por la tormenta política desatada tras la represión de los sucesos revolucionarios de la Semana Trágica de Barcelona (julio de 1909), originados por la movilización de los reservistas para la campaña de Melilla. El grito de ¡Maura no!, coreado unánimemente por la oposición y por la opinión pública internacional después del fusilamiento de Ferrer Guardia, llevaría a Alfonso XIII a forzar su renuncia para sustituirle por el liberal Moret, y sin darle tiempo a despegar los labios le dijo:
Maura nunca lo perdonaría. Se constituyó la conjunción republicano-socialista y, a lo largo de los gobiernos liberales de Moret y Canalejas, la opinión pública se polarizó en el Maura, sí y el Maura, no. Maura, hostil al gobierno de Moret, ratificó su identificación con La Cierva, ministro de Gobernación durante la represión de julio de 1909. Cuando en diciembre de 1912, para sustituir al asesinado Canalejas, el monarca llamó a Romanones sin las consultas establecidas por la práctica constitucional, don Antonio hizo pública su disconformidad con el método seguido, el 1 de enero de 1913, y en un amago, pretendió apartarse de la política. No lo permitieron sus partidarios, pero en octubre de ese mismo año, al corresponder el turno a los conservadores, fue Dato y no Maura el llamado a palacio. La escisión conservadora estaba servida. Nació así el maurismo como movimiento de juventudes, capitaneado por Ossorio y Gallardo, con claro matiz antipalatino. Durante la Primera Guerra Mundial, Maura intervino activamente en favor de la neutralidad española, mediante sus discursos del Teatro Real en 1915, y de la Plaza de Toros en 1917; y tras la contienda, presidió el Gobierno Nacional (mayo-noviembre de 1918). Aún volvería dos veces más a la jefatura del gabinete (1919 y 1921-1922) antes del golpe de Primo de Rivera, pero ya con más simbolismo que por eficacia parlamentaria. Opuesto a la dictadura, falleció el 13 de diciembre de 1925 en el Canto del Pico, una finca del conde de las Almenas, en Torrelodones, adonde se había trasladado para pintar, uno de sus pasatiempos predilectos. Bibliografía
FUENTE: RUIZ CORTÉS, F., y SÁNCHEZ COBOS, F., Diccionario Biográfico de Personajes Históricos del Siglo XIX Español, Rubiños-1860 S.A., Madrid, 1998. Elaborado por FRANCISCO RUIZ CORTÉSHistoriador Dirección General de Cooperación con la Administración Local Última actualización: septiembre 2007 |