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PERSONAJES ILUSTRES DEL CALLEJERO MADRILEÑO I.- UBICACIÓN GEOGRÁFICA
Como edificios representativos, ubicados en la cercanía de la glorieta, podemos destacar la Embajada de Estados Unidos de América. Aunque lo más destacable y vistoso es la composición escultórica de tendencia ligeramente piramidal que se encuentra en el centro de la glorieta, obra de Mariano Benlliure, realizada en memoria de Emilio Castelar, y que lo evoca como un tribuno en actitud erguida y ejerciendo el arte de la oratoria. En la cima de esta composición se encuentran tres figuras de mujer desnudas, que simbolizan los valores reflejados en la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
II.- RESEÑA HISTÓRICA Con la salida del monarca Amadeo I de España, no quedaba ninguna posibilidad para otra opción política que no fuera la República; el mismo día 11 de febrero, la Asamblea Nacional aprobó una resolución por la que se declaraba como forma de gobierno de la nación española, la República; las dos cámaras, reunidas en Asamblea Nacional, conjuntamente Senado y Congreso, aceptan la abdicación del monarca, no respetando la Constitución que en su artículo 47 establecía que los cuerpos colegisladores no pueden deliberar juntos. En la misma sesión parlamentaria se proclamaba la República, por iniciativa de Pi y Margall, con un recuento de 258 votos a favor contra 32, nombrando a Estanislao Figueras como presidente del poder ejecutivo, dándose la contradicción de que unas Cortes monárquicas inauguraban un régimen republicano. La proclamación de la I República favoreció el resurgimiento del carlismo, la llamada segunda guerra carlista. Al caer Isabel II, un nuevo carlismo se levantó contra la revolución, teniendo su jefe en Carlos VII. En febrero de 1873 comienza la guerra que se mantendrá hasta 1876. La guerra geográficamente se sitúa en el país vasco-navarro y en el maestrazgo catalán; los carlistas controlan el campo pero las ciudades nuevamente serán liberales. No logran vencer a las tropas alfonsinas, por lo que en febrero de 1876 don Carlos rebasa la frontera refugiándose en Francia. Retomando la situación política interna, vemos que en la sesión de 11 de febrero de 1873 se eligió un gabinete de coalición compuesto por republicanos federales y radicales; en este gabinete estuvieron presentes los cuatro presidentes que tendría la I República durante su duración, con Pi y Margall como personaje clave desempeñando el ministerio de Gobernación. Así mismo, se mantuvieron como ministros cuatro figuras del último gobierno de la monarquía de Amadeo: Echegaray en Hacienda, Beranger en Marina, Córdoba en Guerra, y Becerra en Fomento. Figueras, partidario de un republicanismo conciliador no pudo solucionar los graves problemas que acechaban al país de separatismo, rebelión cubana, anarquismo, etc. Se llegó a una situación límite de ingobernabilidad debido a la conjunción de los problemas socio-político enumerados y unos agobiantes problemas financieros que desbordaron cualquier intento de reforma, por lo que no se pudieron poner en práctica. Para intentar salir de esta descomposición, se convocan elecciones a Cortes Constituyentes. El gobierno presenta su dimisión el 7 de junio y sigue desempeñando sus funciones interinamente hasta el 11 de junio. En el espacio temporal entre la disolución de las Cortes y la apertura de unas nuevas, surgió el 23 de abril un fallido intento de golpe de estado a cargo de los radicales: Martos, presidente de la Asamblea, con anterioridad, el 25 de febrero, hizo ocupar militarmente los ministerios y el Congreso, pero su intento fue desbaratado por las milicias republicanas, y los radicales tienen que salir del gobierno, quedando el poder en mano de los republicanos federales. Las elecciones se caracterizaron por una elevada abstención; Figueras dimite, y huye a Francia. El 11 de junio es elegido segundo presidente de la República Pi y Margall, formando un nuevo gobierno y reservándose la cartera de Gobernación. Este gobierno durará escasamente dos semanas; tras obtener Pi y Margall un voto de confianza, el 21 de junio, para el desarrollo de la guerra carlista y de los cantonalistas, formará un nuevo gobierno que durará hasta el 18 de julio. Pi y Margall tratará de buscar la solución ante los excesos cantonalistas, llevando a las Cortes el proyecto de Constitución federal, leído ante ellas el 17 de julio, y que no se llegó a promulgar. La organización federal de la República intenta repartir el poder entre las instituciones (municipio, región, nación), estableciendo que todos los poderes son electivos, amovibles y responsables. Por medio del reparto de funciones se produce un equilibrio de poderes. Sin embargo, el problema que dividió a los federales fue la elección de una organización autonomista con una autoridad nacional, o la de un sistema confederado de estados confederados, que se federarían entre sí. El proyecto de Constitución tuvo un carácter confederal que provocó la oposición de los autonomistas; al mismo tiempo, los federales de provincias se constituyen en cantones, anticipando la nueva forma de organización política. Este estallido cantonal, que aparece a partir del 12 de julio en Cartagena, extendiéndose por todo el país, provocó la caída del poder de Pi y Margall, que no pudo controlar la situación, viéndose obligado a dimitir el día 18 de julio. La extensión del movimiento cantonalista por el país creó una situación de gran confusión que empujó a la burguesía hacia posiciones más conservadoras. Así, se entiende que, el 18 de julio, Salmerón forma un nuevo gobierno que adopta una política autoritaria y de orden, para tratar de enfrentarse al cantonalismo y reorganizar el ejército. Salmerón contó con los generales Pavía y Martínez Campos para liquidar los cantones de Andalucía y Valencia, respectivamente, quedando sólo el cantón de Cartagena como último reducto del federalismo, que sobrevivió hasta enero de 1874. Sin embargo, excusándose en sus escrúpulos morales a firmar penas de muerte, Salmerón dimitió el 7 de septiembre. El nombramiento de Castelar el día 7 de septiembre para la presidencia del poder ejecutivo significa un nuevo desplazamiento hacia posiciones conservadores. Las Cortes le autorizan para poder tomar medidas extraordinarias de guerra, tras lo cual los diputados acuerdan la suspensión de las sesiones desde el 18 de septiembre hasta el 2 de enero, con el fin de que el gobierno pueda combatir al cantonalismo. Al mismo tiempo, se sigue con la reorganización del ejército, y se toman medidas para tratar de paliar la difícil situación económica y financiera. Con el inicio de las sesiones parlamentarias, el 2 de enero, se cuestiona la línea gubernamental de los últimos cuatro meses. La República, que en un primer momento se decantó hacia el federalismo, fue trasladándose a una situación conservadora, desembocando en un golpe de estado militar que supone su quiebra. En su corta vida - once meses - no tendrá tiempo de modificar las estructuras económicas y sociales que encontró a su llegada, siendo imposible la puesta en práctica de las reformas necesarias. III.- BIOGRAFÍA
Estudió la primera enseñanza en Elda y la segunda en el Instituto de Alicante. Se traslada a Madrid para cursar las carreras de Filosofía y Derecho (1852-1853). En ésta facultad entabla amistad con Cánovas y Martos. Empieza a actuar en política, destacando como un gran orador y fogoso defensor de la democracia en un mitin del Teatro Real de Madrid celebrado tras el movimiento de Vicálvaro de 1854; pasa poco después a redactor del periódico El Tribuno, y de aquí a La Soberanía Nacional en 1855; luego a La Discusión, dirigido por Nicolás María Rivero. Funda en 1863 La Democracia, de tendencia liberal antidinástica, y ya antes, desde la cátedra de Historia de España, de la Universidad Central, que obtuvo por unanimidad, y desde la tribuna del Ateneo de Madrid, había destacado como historiador. Fueron famosas sus contiendas en la prensa con Pi y Margall, oponiendo a las doctrinas socialistas y federales de éste un republicanismo individualista, que sintetizará en lo que llamó "Fórmula del progreso". Por entonces, publica en La Democracia su famoso artículo El rasgo, en el que ataca violentamente a Isabel II, que había cedido su patrimonio al Estado con ciertas limitaciones, las cuales convertían "el rasgo" de la reina en un beneficio pecuniario suyo. Castelar fue separado de su cátedra, se destituyó al rector, Montalbán, y en protesta de tales medidas del Gobierno, dimitieron de su profesorado varios catedráticos. A consecuencia de estos hechos, se produjeron los sangrientos sucesos de la llamada "Noche de San Daniel" (10 de abril de 1865). Castelar tomó parte como conspirador en el movimiento revolucionario de 22 de junio de 1866, cortado de raíz por O'Donnell; fue condenado a muerte, y se refugió en Francia. Permaneció en París hasta que la Revolución de septiembre de 1868, en la que también intervino, y el destronamiento de Isabel II permitieron su regreso a España, y fue repuesto en su cátedra. Desarrolla una gran actividad en favor de las ideas republicanas, llegando a pedir que el Gobierno provisional proclamara la República, a lo que se opusieron los viejos unionistas y progresistas, pero de manera más señalada el general Prim. El partido republicano designa un triunvirato como cabeza de su organización, compuesto por Castelar, Pi y Margall y Figueras. En las Cortes constituyentes de 1869, de mayoría monárquica, Castelar fue elegido diputado por Zaragoza, y sus discursos revistieron extraordinaria elocuencia, principalmente el que versó sobre la libertad de cultos, contestando al canónigo Manterola, y el que impugnó el proyecto de Constitución monárquica. Por entonces se producen varios movimientos e insurrecciones republicanas (Cádiz, Málaga, Sevilla, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Alicante, Córdoba, Murcia, La Coruña), que logra sofocar el Gobierno. Castelar consigue que se reintegre a las Cortes la minoría republicana que había abandonado sus escaños, y presenta un proyecto de ley de amnistía, el cual es rechazado por la Cámara. Protesta contra la candidatura de Amadeo de Saboya para rey de España, y, ya proclamado este, continuó su propaganda de oposición al régimen, en la que le secundaron los carlistas. Proclamada la República tras la abdicación de Amadeo (11 de febrero de 1873), Castelar ocupa la cartera de Estado en la reorganización del Ministerio Figueras, y firma los decretos de abolición de la esclavitud en Puerto Rico, de los títulos nobiliarios y de las Ordenes militares. Sustituye en la presidencia del poder ejecutivo a Salmerón, quién había sucedido en el mismo cargo a Pi y Margall, y se ve obligado, por la descomposición política y social imperante a ejercer una "dictadura". Suspende las sesiones de Cortes y forma el siguiente Ministerio: Carvajal, en Estado; Maisonnave, en Gobernación; Pedregal, en Hacienda; general Sánchez Bregua, en Guerra; contraalmirante Oreiro, en Marina; Soler y Pla, en Ultramar. Los momentos eran difíciles, en algunas regiones extremadamente graves, como en Cataluña, donde el ejército estaba en verdadera indisciplina, al mismo tiempo que los carlistas amenazaban la capital del Principado, la de la misma República y otras importantes ciudades. Mientras Nouvillas era batido en el Norte y los cantonales se habían apoderado de Cartagena, en Cuba medraba la insurrección; la Hacienda Pública se resentía en su crédito, y ya se hablaba de una posible intervención extranjera. Castelar hace frente a todo: resuelve la cuestión del Virginius, decreta un anticipo de 75 millones de pesetas, moviliza una quinta de 100.000 hombres y entrega el mando militar a los jefes con más solvencia castrense que garantía republicana. Las medidas eran fatales para el régimen, pero Castelar no vaciló en tomarlas. Por lo tanto, algunos coetáneos pensaban que Castelar, ante todo, era un hombre de orden y español en primer término antes que republicano. En la sesión de Cortes de 3 de enero de 1874, Castelar es derrotado, el general Pavía, prevenido al efecto, obliga a Salmerón, presidente de la Cámara, a que de por disueltas las Cortes de la República y ocupa militarmente el edificio. Mientras se prepara en España la Restauración borbónica, Castelar viaja por el extranjero. En las primeras Cortes de Alfonso XII representa a Barcelona y sus discursos más señalados son en defensa del sufragio universal, la libertad religiosa y el servicio militar obligatorio. Sigue manteniendo un criterio republicano, pero conservador y evolucionista, frente al revolucionario que mantienen Ruiz Zorrilla y los radicales. En un discurso pronunciado en Alcira reafirma su fe en una república "de orden". Forma el partido "posibilista", con las miras puestas en la liberalización de la monarquía, objetivo que consideraría logrado con la implantación del sufragio universal y del Jurado. Al convertirse en ley estas condiciones, Castelar disuelve su partido y aconseja la incorporación de sus miembros al partido liberal de la monarquía (mayo de 1893), evolución consumada acto seguido en virtud de los discursos de Abarzuza en el Senado y de Almagro en el Congreso. Pronunció un discurso en la Sorbona, en 1889, y fue recibido por el Papa León XIII cinco años después. Perteneció a las Reales Academias de la Lengua, de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando. Considerado como el más elocuente orador de España, ha sido también uno de los grandes prosistas del siglo XIX. Influido por el Romanticismo, del que también hay huellas en su oratoria, se recuerdan entre sus obras los Recuerdos de Italia, alguna novela como Ernesto, Fra Filipo Lippi y colecciones de artículos, discursos y diversos estudios jurídicos, históricos y de crítica literaria y artística, además de ensayos sobre ideología política. Bibliografía CASTELAR, EMILIO, Autobiografía y discursos inéditos, Madrid, 1922. Discursos parlamentarios, Madrid, 1974. GONZÁLEZ DEL ARCO, M., Castelar: su vida y su muerte. Bosquejo histórico biográfico. Madrid: 1900. HERRERA OCHOA, B., Castelar, Madrid, 1936. JARNÉS, B., Castelar, hombre del Sinaí, Madrid, 1966. LLORCA, C., Emilio Castelar, precursor de la Democracia Cristiana, Madrid, 1966. OLIVER SANZ DE BREMOND, EMILIO, Castelar y el período revolucionario español (1868-1874), Madrid, 1971. ROSENBLATT NANCY, A., "Emilio Castelar, teórico, publicista y teórico republicano", Revista de estudios políticos, núm. 186, Madrid, 1972. SÁNCHEZ DEL REAL, A., Emilio Castelar. Su vida y su carácter, Barcelona, 1873. SANDOVAL, F., Emilio Castelar, París, 1886. FUENTE: RUIZ CORTÉS, F., y SÁNCHEZ COBOS, F., Diccionario Biográfico de Personajes Históricos del Siglo XIX Español, Rubiños-1860 S.A., Madrid, 1998.
Texto: FRANCISCO RUIZ CORTÉS Dirección General de Cooperación con la Administración Local Última actualización: septiembre 2007 |