PERSONAJES ILUSTRES DEL CALLEJERO MADRILEÑO
EL "ESTATUTO REAL": MARTÍNEZ DE LA ROSA

I.- UBICACIÓN GEOGRÁFICA

La calle Martínez de la Rosa es una calle de tamaño muy reducido, insignificante, sin numeración, que nace en la Calle Serrano y no tiene salida para los vehículos hacia el Paseo de la Castellana, aunque sí para los peatones a través de una pronunciada escalinata. Esta calle está situada en el Distrito de Salamanca, formado por un conjunto de calles perfectamente líneales que se cruzan entre sí, formando una especie de tablero de ajedrez, y que en la actualidad es una zona donde el coste económico del metro cuadrado es de los más elevados de Madrid.

Antiguamente, la calle Martínez de la Rosa tenía la forma de la letra "S" e iba del Paseo de la Castellana a la Calle Serrano, pero en la actualidad parte de la calle ha sido sustituida por una escalinata y el Museo al Aire Libre, justo debajo del paso elevado por el que cruzan los vehículos, por lo que su tamaño ha pasado a ser casi inexistente.

II.- RESEÑA HISTÓRICA

El gobierno presidido por Martínez de la Rosa encarna el espíritu de 1822. Durante 1834 se suceden violentas sacudidas en Madrid; el 17 de julio se producen los acontecimientos que provocan la revuelta contra los jesuitas, siendo una de las victimas el propio general Quesada; se padece una de las primeras epidemias de cólera que provoca gran mortandad en la capital. Pero, pese a todo, se puede ver un espíritu de cambio deseado por el propio pueblo.

El intento de compromiso entre la corona y los liberales moderados, se plasma en el Estatuto Real del 10 de abril de 1834. Aún no siendo una constitución propiamente dicha, si es un pacto que establece una representatividad de abajo hacia arriba, pacto entre la soberanía popular y la monarquía, participando del espíritu de concesión de representatividad política. Así mismo, sin ser una Carta otorgada, disfruta de su espíritu, ya que Martínez de la Rosa, vivió la experiencia de la Carta de Francia. El Estatuto Real es un texto jurídico breve, solo cuenta con 50 artículos, que establecía dos cámaras: un estamento de Próceres, y otro de Procuradores. Este sistema bicameral, entroncaba con el espíritu de Jovellanos y el sistema británico, conjugando los intereses de los dos estamentos de la sociedad Aristocracia (Próceres) y Pueblo (Procuradores). El Estatuto Real fue una solución necesaria, pero a la vez breve debido a la falta de equilibrio en la sociedad española de 1834, y a su propia carencia de soluciones. Quizás el Estatuto Real, hubiera sido rentable en 1822, pero en 1834 no; la revuelta de Sargentos de la Granja el 13 de agosto de 1836, provocó su derogación, forzando la firma de la reina gobernadora, de la Constitución de 1812, y provocando la posterior elaboración de la Constitución de 1837. En el Estatuto se echa de menos una proclamación de derechos individuales, así como un pronunciamiento sobre la soberanía nacional, siendo estos dos puntos claves de la ideología liberal. El Estatuto enfrentará a los liberales moderados, que verán en él su carta política, con los liberales exaltados, que comenzarán a llamarse progresistas y rechazarán el Estatuto.

Desde junio de 1835, Martínez de la Rosa había tenido que abandonar el poder, asumiendo la presidencia del gobierno el conde de Toreno, que durará escasamente tres meses.

III.- BIOGRAFÍA

Martínez de la Rosa MARTÍNEZ DE LA ROSA BERDEJO GÓMEZ Y ARROYO, FRANCISCO DE PAULA

NACIMIENTO: 10/3/1787 GRANADA

DEFUNCIÓN : 7/2/1862 MADRID

POLÍTICO Y ESCRITOR

Comenzó sus estudios en la ciudad de Granada, en la que en 1799 ingresa como colegial de San Miguel, en la Universidad. La juventud de Martínez de la Rosa coincidió plenamente con los acontecimientos de la Revolución Francesa y la subida al poder de Napoleón; todos estos acontecimientos van a influir fuertemente en el joven estudiante, que comulgará en sus primeros años con el radicalismo revolucionario francés.

La invasión francesa le alcanza mientras ejerce como catedrático de Filosofía en la Universidad de Granada; desde esa cátedra comienza sus discursos en contra de la invasión y de los franceses, estas manifestaciones ocasionarán que la Junta de Granada le envíe a las Cortes de Cádiz en donde entablará una gran amistad con Argüelles.

Llega a Cádiz, no pudiendo entrar en el congreso debido a que le faltaba la edad legal, por lo que será enviado como diplomático a Londres. En esta ciudad publica su poema épico "Zaragoza"; permanece en Londres hasta 1811, año en el que recibe noticias del cerco de los franceses a Cádiz, por lo que decide trasladarse a participar en la defensa de la ciudad; al llegar a esta ciudad, recibirá la dispensa de edad que le permitirá formar parte de la representación nacional.

Su marcado liberalismo le llevará a sufrir persecución con la restauración de Fernando VII; por un decreto de 4 de mayo de 1814 será encarcelado junto a Canga Argüelles, Copero, Álvarez Guerra y García Herreros, siendo desterrado durante ocho años al Peñón de la Gomera.

El 1 de enero de 1820, se produce el golpe militar de Riego en Cabezas de San Juan, que termina con la vuelta del constitucionalismo de 1812 y la libertad de todos los liberales. Martínez de la Rosa es elegido diputado por Granada y en un intento de no caer de nuevo en los radicalismos de su juventud, se unirá al Partido Liberal Moderado.

El triunfo en las elecciones de Riego, lleva a Fernando VII a buscar la formación del gobierno entre las filas moderadas, intentando con ello no radicalizar el gobierno; Martínez de la Rosa es llamado a formar el nuevo gobierno, accediendo a ello, el 1 de marzo de 1822.

Había pasado de defender un radicalismo liberal a mostrarse interesado en la defensa de las prerrogativas reales e intentar a la vez acercar al monarca hacia el constitucionalismo, como una forma de armonizar una monarquía parlamentaria.

El gobierno de Martínez de la Rosa se ocupó de frenar a los exaltados y perdió el control sobre las fuerzas contrarrevolucionarias que iban ejerciendo cada vez mayor presión. Durante la primavera de 1822 se suceden una serie de éxitos absolutistas en Cataluña, Burgos y el País Vasco; el 15 de abril ocuparon Camprodón, el 30 de mayo se sublevan los absolutistas en Valencia, el 21 de junio se ocupará la Seo de Urgel, y el 14 de agosto se constituye la Regencia absolutista en dicha ciudad con el Marqués de Mataflorida, el Barón de Eoles y el arzobispo de Creus.

El motín de la Guardia Real, el 30 de junio, así como la jornada del 7 de julio, llevó a Martínez de la Rosa a presentar su dimisión, siendo sustituido por un gobierno radical presidido por Evaristo San Miguel.

Aun cuando estuvo apartado de la política, la reacción realista de 1823, provoca la emigración de Martínez de la Rosa que se instalará en París, ciudad en la que se mantiene exiliado durante ocho años; en 1831 regresa a España y será llamado de nuevo a presidir el gobierno en 1834, sustituyendo a Zea Bermúdez.

El gobierno de 1834, va a ser caracterizado como un gobierno claramente transicional, identificado por las ideas de Martínez de la Rosa, que no quiso provocar un modelo traumático en la implantación del liberalismo, sino por el contrario pretendió una colaboración entre los grupos tradicionalistas con las nuevas clases ascendentes de la burguesía.

Martínez de la Rosa tendrá su espejo en la experiencia francesa de Luis XVIII, fijándose en este modelo para elaborar un proyecto de ley que recibirá el nombre de Estatuto Real, que será promulgado el 10 de abril de 1834.

El Estatuto Real, quizás la obra más significativa de todas las emprendidas por Martínez de la Rosa, representó un intento de buscar una salida que reconciliara las posturas enfrentadas entre los liberales y los carlistas; estos últimos rechazarán esta fórmula, y tampoco los liberales encontraran del todo satisfactorio al Estatuto.

Evidentemente el proyecto era pobre en si mismo ya que no nacía del reconocimiento de la soberanía popular sino que venía concebido como una concesión del trono, idea esta que chocaba con las del liberalismo. Estructurado en 50 artículos, se desarrollaba en ellos la disposición de las nuevas Cortes, así como la forma y tiempo de reunión de las mismas, incluyendo sus atribuciones y limitaciones. La corona se reservaba el derecho de convocar o disolver las Cortes, las cuales tenían limitado el poder deliberar solamente aquellos asuntos que le fueran sometidos mediante el uso del Real Decreto.

El ejercicio del poder quedaba relegado, mediante el Estatuto Real, a los antiguos estamentos del Antiguo Régimen, y a una nueva fracción de la burguesía terrateniente, así como a un pequeño grupo de personalidades del ejército.

El sistema iniciado con el Estatuto Real se mantendrá vigente hasta la insurrección de los sargentos de la Granja, que el 21 de agosto de 1836 obligan a la Reina a reponer la Constitución de 1812 como sistema de gobierno.

Durante el gobierno de Martínez de la Rosa se estaba viviendo una cruenta guerra civil entre los partidarios del pretendiente D. Carlos, y los liberales que apoyaban a Isabel y a la Regente María Cristina. El 12 de julio de 1834, el infante D. Carlos, lanza el primer Manifiesto desde Elizondo, provocando que la guerra alcanzara alarmantes proporciones; frente al desarrollo de la guerra, Martínez de la Rosa, suscribe el 22 de abril de 1834, con Inglaterra, Francia y Portugal, un tratado de apoyo mutuo conocido como la Cuádruple Alianza, que buscaba asegurar el trono a Isabel, frente al pretendiente don Carlos.

Las continuas victorias carlistas hacen que el 19 de mayo de 1835 solicite la intervención del ejército francés para colaborar en la lucha contra los carlistas; esta petición será desestimada por Francia, provocando la dimisión de Martínez de la Rosa, que será sustituido el 7 de junio por José María Queipo de Llano, el conde de Toreno, antiguo ministro de Hacienda durante el mandato de Martínez de la Rosa.

En 1840, durante la regencia del general Espartero, Martínez de la Rosa abandona España, trasladándose a París, donde residirá hasta la caída del Regente en el año 1844.

De vuelta en España, es nombrado embajador en Francia, y meses después se le encargó ocupar la titularidad del Ministerio de Estado, durante el gobierno de Narváez; en 1846 retorna a la carrera diplomática trasladándose a Roma, ciudad en la que entra en contacto con el Papa, llegando a acompañarle hasta el exilio de Gaeta.

La apertura de Cortes del 1 de diciembre de 1852 eligió a Martínez de la Rosa como Presidente de las mismas, lo que provocó la disolución de estas por Bravo Murillo.

De nuevo será elegido Presidente de las Cortes el 1 de mayo de 1857. Con el gobierno de Armero-Mon asumió los ministerios de Estado y Ultramar.

El 30 de junio de 1858, con la subida al poder de la Unión Liberal de O'Donnell, se designó a Martínez de la Rosa como Presidente del Consejo de Estado.

El 7 de febrero de 1862, Martínez de la Rosa fallece cuando ocupaba el cargo de Presidente del Congreso.

 

Bibliografía

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  • TOMAS VILLARROYA, J. El sistema político del Estatuto Real (1834-1836), Madrid, 1968.
  • VV.AA. Vida y obra de Martínez de la Rosa, Madrid, 1969.

FUENTE:

RUIZ CORTÉS, F., y SÁNCHEZ COBOS, F., Diccionario Biográfico de Personajes Históricos del Siglo XIX Español, Rubiños-1860 S.A., Madrid, 1998.

Elaborado por FRANCISCO RUIZ CORTÉS
Historiador

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Última actualización: septiembre 2007